viernes, 12 de abril de 2013

Al Agua Patos! (Argumento)



¡Al Agua Patos!


¡Al Agua Patos!, Pasillo cómico-lírico-marítimo en un acto se estrenó en el Teatro Felipe de Madrid, el día 25 de Agosto de 1888. Su libretista, José Jackson Veyán. Música de Angel Rubio.

Acto I

La acción se desarrolla durante un verano en una zona de baños en San Juan de Luz. A ella acuden numerosos veraneantes españoles, como Cirilo, un cliente gordo que está intentando perder peso aunque está más interesado en las jóvenes bañistas, y un caballero industrial con acento andaluz, que aprovecha cualquier descuido para robarle el reloj a Cirilo. Entre ellos también figura Francisco, de origen gallego, encargado de los baños, aunque también atento a las muchachas bañistas. La salida del coro muestra la diferente actitud de cada sexo: ellos se quejan de que gastan todo su dinero en las vacaciones mientras ellas coquetean y comentan las últimas modas en trajes de baño. También llegan a la costa Lola y Pepa, dos jóvenes muchachas de buena presencia que han dejado a sus viejos maridos en Madrid para ir a coquetear a la costa, haciéndose pasar por mademoiselles. Francisco les da una caseta para que se cambien. Aparecen también Manolo y Antonio, dos vividores que se hacen pasar por franceses. Cornelio y Marcos, los dos viejos maridos, vienen dispuestos a sorprender a sus mujeres convencidos de que les ocultan alguna aventura. Preguntan a Francisco si las ha visto pero no sabe nada. Poco después se presenta Doña Laura con su hija Angelita, el novio de ésta Salvadorcito y una perra llamada Sara, se traen la comida de todo el mes para ahorrar. Manolo y Antonio coquetean con Lola y Pepa en traje de baño y hablando un francés incorrecto. Después se cruza el coro de señoras en traje de baño que van hacia la playa. Marcos y Cornelio sorprenden a sus mujeres. Francisco, al que Manolo y Antonio han dadp cinco duros, pone paz, diciéndoles que son sus ayudantes. Doña Laura llega gritando que su perra se está ahogando, aunque Francisco se niega a ayudarla, viéndose obligado Salvadorcito a arrojarse al agua. Al final Francisco tiene que lanzarse para salvar a Salvadorcito. La pieza finaliza con una vista de San Juan de Luz, sobre la que salen todos (también las mujeres en traje de baño) alegrándose de que se ha conseguido salvar a los dos, Salvadorcito y la perra.

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