jueves, 23 de octubre de 2014

Los Gavilanes (Libreto)



LOS GAVILANES



Zarzuela en tres actos, divididos en cinco cuadros, en prosa.

Libreto de José Ramos Martin.

Música de Jacinto Guerrero.

Estrenada en el Teatro de la Zarzuela la noche del 7 de diciembre de 1923.



REPARTO (Estreno)

Adriana – Emilia Iglesias.

Rosaura – Engenia Zúffoli.

Renata – María Hurtado.

Leontina – Consuelo Esplugas.

Nita – Antonia Méndez.

Emma – Carmen Navarro.

Aldeana 1ª - Carmen Morando.

Aldeana 2ª - Dolores Posac.

Aldeana 3ª - Manuela Méndez.

Juan - Emilio García Soler.

Gustavo - Emilio Vendrell.

Clariván - Ramón Peña.

Triquet - José Bódalo.

Camilo - Antonio R. Soriano.

Marcelo - Fernando Viñegla.

Jorge - José Pastor.

Aldeano 1º - Antonio Estrada.

La acción en una aldea de la Provenza. Año de 1845.
Por derecha e izquierda entiéndase siempre las del actor.


ACTO PRIMERO


CUADRO PRIMERO

Una playa. A la izquierda, practicable de rocas; a la derecha, un monte, en cuya cima está enclavada la aldea. Al fondo, el mar. Al levantarse el telón, comienza a amanecer, y, poco a poco, va subiendo de intensidad la luz, para acabar el cuadro completamente de día.

(Aparece la escena sola. Se oye muy lejano el son de una campana, llamando a los fieles a la Misa de Alba, y luego los cantos del Coro de Pescadores)

(Música)

CORO
(Dentro)
Pescador,
de tu playa te alejas,
y el amor
en la orilla te dejas.
Sobre el mar
va empujándote el viento
a luchar
por ganarte el sustento.
Anda, pescador,
que ya brilla el día,
¡desafía al mar traidor,
barquilla mía!...

(Baja por el practicable de rocas Juan. Representa unos cuarenta años. Viste el traje típico de los peruanos ricos. Queda unos instantes contemplando gozoso, radiante de júbilo, el panorama de su aldea)

JUAN
¡Mi aldea!...
¡Cuánto el alma se recrea
al volverte a contemplar!...
¡Mis lares,
después de cruzar los mares,
otra vez vuelvo a mirar!...

Pensando en ti noche y día,
aldea de mis amores,
mi esperanza renacía,
se aliviaban mis dolores,
Pensando en ti, mar serena,
pensando en ti, bello cielo,
era más dulce mi pena
y menor mi desconsuelo.
Siempre en mi aldea pensaba,
siempre ambicioné volver,
y este momento soñaba
de otra vez mi aldea ver.

(Con energía)

No importa.
que el mozo fuerte vuelva viejo,
si alegre
el corazón salta en mi pecho.
No importa
mi lucha por lograr el oro,
si al cabo
hoy vuelvo rico y poderoso
No importa
lo que tuve que penar,
lo que importa es que ya vuelvo
para no marchar jamás.

(Cae de hinojos en el suelo. Vuelven a oírse los cantos de los pescadores. A poco salen por la derecha Marcelo y Jorge, pescadores, de la misma edad, aproximadamente, de Juan. Al pronto no se dan cuenta de la presencia de éste)

ANTON
(A sus compañeros,)
Alegres compañeros
de pesquería,
montemos en la barca
que ya es de día.

(Juan levanta la cabeza y les reconoce)

JUAN
(Incorporándose)

(Hablado sobre la música)

Jorge, Jorge, Marcelo...
¿A dónde vais?...

(Ellos se detienen sin reconocerle aún)

¿No me habéis conocido?...

(Va hacia ellos)

Venid... soy Juan...

JORGE
(Sorprendido, lo mismo que su compañero)
¡Juan!...

JUAN
(Abrazándoles muy efusivamente)
Tras larga ausencia
vuelvo a vuestro lado...
¡Ya estoy con vosotros!...
¡Venid a mis brazos!...

MARCELO
¡Ya lo creo!...
¡Aprieta!...

JORGE
¡Qué gran alegría!...

JUAN
Que allí habría muerto
todos os creeríais.

MARCELO
Todos en la aldea...
y tu mismo hermano...

(Por la derecha y por la izquierda salen los Pescadores y las Pescadoras, y quedan observando el grupo)

JUAN
Llevadme a su casa,
llevadme a su lado...

MARCELO
(Al coro)
Venid, compañeras,
venid, compañeros...
Es Juan el Indiano
que a su aldea ha vuelto...

JORGE
(Poseído del mayor entusiasmo)
¡Viva Juan...!

TODOS
¡Viva...!
(Fuerte en la orquesta. Gran animación en todos los personajes. Algunos pescadores abrazan a Juan. Cantan todos)

JUAN
Pensando en ti, noche y día,
aldea de sus amores,
mi esperanza renacía,
se aliviaban más dolores.

TODOS
Pensando en ti, mar serena,
pensando en ti, bello cielo,
era más dulce su pena
y menor su desconsuelo.
Siempre en su aldea pensaba,
siempre ambicionó volver
y este momento soñaba
de otra vez su aldea ver.
Miradle,
ya el mozo vuelve, viejo...

JUAN
Alegre
mi corazón salta en el pecho.

TODOS
Sin duda,
luchaste por lograr el oro.

JUAN
Al cabo
hoy vuelvo rico y poderoso.
No importa
lo que tuve que penar...

TODOS
Lo que importa que ya vuelves
para no marchar jamás...

(Animación extraordinaria en todos los personajes. Oyese voltear alegremente las campanas. El sol sale esplendoroso. Sobre el mar, de derecha a izquierda, cruza una barca, hinchada la vela. Sus tripulantes contemplan el cuadro)

JORGE
(Señalando a Juan a los de la barca)
¡Es Juan el Indiano...!

ANTON
¡Es Juan, que ha vuelto...!

MARCELO
¡Viva Juan…!

TODOS
(Con el mayor entusiasmo) ¡Viva...! ¡Viva...! (Grandes aclamaciones. Los de la barca agitan sus pañuelos saludando a Juan, que sonríe satisfecho al escuchar los vítores de sus paisanos.


TELON RAPIDO

Mutación

(Durante ésta óyese la siguiente copla):
Palomita, palomita,
cuidado con tu pichón.
Mira que rondando el nido
está el Gavilán ladrón)


CUADRO SEGUNDO

Alrededores de la aldea. Decoración a todo foro. En segundo término, ocupando un tercio del telón, una cerca de setos y zarzales de unos dos metros de altura, con ancha puerta, practicable, de madera, de una sola hoja, en el centro. Toda la parte central de esta valla, debe estar pintada sobre gasa para que se transparente a su debido tiempo, dejando ver un prado de fresca y jugosa hierba, y al fondo el mar. A la izquierda, en primer término, una casa de aspecto humilde, con puerta y ventana practicables. En la lateral derecha, rompimiento de rocas. El telón de foro es un panorama de mar. Frente a la casa, una mesa rodeada de algunos taburetes de madera. Es de día.

(Al levantarse el telón, Emma y Nita van mostrando a las Aldeanas 1ª, 2ª y 3ª’ los objetos que indica el diálogo, los cuales se hallan colocados sobre la mesa. Representan todas unos veintitantos años)

(Hablado)

EMMA
(Enseñando una cadena) ¿Y esta cadena, os gusta...?

ALDEANA 1ª
Nunca vi cosa más bonita.

ALDEANA 2ª
¿Será de oro fino, verdad...?

NITA
Claro, mujer; en el Perú todo el oro es fino.

EMMA
Para mí la compró mi tío.

ALDEANA 2ª
Bien puedes lucirla.

NITA
(Mostrando unos pendientes) Y estos pendientes me los ha traído a mí.

ALDEANA 3ª
¡Preciosos…!

ALDEANA 1ª
Y estas ¡piedras, ¿cómo se llaman...?

EMMA
Diamantes. Dice mi tío Juan que él mismo los sacó de la tierra.

ALDEANA 1ª
¿O sea que la tierra de allí cría diamantes...?

NITA
Sin que nadie los siembre.

ALDEANA 1ª
¡Qué gran país debe ser el Perú...!

ALDEANA 2ª
¡Vaya suerte la que habéis tenido...!

NITA
¡Tú calcula...! Mi padre creía que había muerto su hermano y hoy le ha visto volver riquísimo.

EMMA
En alhajas trae una fortuna...

NITA
Y en trajes un dineral...

ALDEANA 1ª
(En el colmo de la admiración,) ¡Y habrá que ver lo que traiga en botas…!

ALDEANA 2ª
¡Ay, quién tuviera un tío allá en el Perú...!

NITA
¡Quién sabe si lo tendrás...! Ya viste lo que la pasó a Nina, que de la noche a la mañana la dijeron que se había muerto en Chile un tío a quien ella no conocía, y que la dejaba heredera de toda su fortuna...

ALDEANA 1ª
(Suspirando) ¡Ay, quién tuviera un tío en Chile, de esos que se mueren...!

(Por la derecha sale Clariván. Es el Alcalde del pueblo. Se ha puesto sus mejores galas. Representa unos cincuenta años. Es cojo)

CLARIVAN
(Saludando a todas con alboroza) Hola, mozuelas...

NITA
Felices, señor Clariván...

CLARIVAN
¿Es verdad la noticia...? Que ha vuelto Juan, que ha vuelto mi mejor amigo… ¡qué digo mi mejor amigo...! ¡Mi entrañable amigo...!

NITA
Es cierta. Ha vuelto.

EMMA
¿Y vuelve riquísimo...?

CLARIVAN
¡Qué digo mi entrañable amigo…! ¡Mi hermano...!

NITA
Dice que él mismo no sabe el dinero que tiene.

CLARIVAN
Entonces..., al no saberlo él vosotras tampoco lo sabréis...

NITA
Claro que no.

CLARIVAN
(Con entusiasmo) ¡Juan de mi vida…! Vosotras no os imagináis lo que nos queríamos él y yo. ¡Muchísimo.! Como que él fue quien me dejó cojo de una pedrada…!

ALDEANA 1ª
¡Qué barbaridad...!

CLARIVAN
Y yo a él le abrí la cabeza de otra pedrada. ¡Nos queríamos muchísimo...! ¿Y dónde está...?

NITA
Durmiendo. Dijo que hasta las doce no se le llamara.

CLARIVAN
¿Hasta las doce...? Veréis... (Se dirige hacia la casa. Emma y Nita le detienen)

NITA
¿Dónde va...?

CLARIVAN
A darle una sorpresa muy agradable, ¡Voy a despertarle echándole un jarro de agua fría por la cabeza...!

NITA
No, no...

EMMA
¡Qué barbaridad...!

CLARIVAN
(Forcejeando con ellas para que le dejen pasar) Dejadme, dejadme...

(De la casa salen Renata y Camilo. Representan unos cincuenta y tantos años. Visten con modestia; pero van cargados de alhajas, haciendo ridícula ostentación de ellas. El lleva una gruesa cadena de reloj y una sortija con un gran brillante, y ella dos o tres pulseras, dos cadenas y unos magníficos pendientes)

RENATA
¿Qué pasa...? (Al verla, se detiene Clariván) ¡Ah, señor Alcalde...!

CAMILO
(Bajo a su mujer, con gran énfasis) ¿Qué es eso de señor Alcalde...? ¿Olvidas que ya no somos unos pobretones...? (Alto y con gran confianza, pero sin perder el empaque) ¿Qué hay, alcaldillo...?

CLARIVAN
¿Alcaldillo...?

CAMILO
O alcaldete. Es igual.

NITA
Le han dicho que ha venido el tío Juan, y quería...

CAMILO
Sí, ha venido mi señor hermano don Juan.

RENATA
(Sin poder contenerse) ¡Mirad, mirad las joyas que nos ha traído...!

CLARIVAN
Ya, ya os veo que vais hechos unos escaparates...

CAMILO
(Fingiendo desdén) ¡Las mujeres...! Se vuelven locas porque se fijen en sus alhajas...
(Al decir esto, acciona con el meñique muy en alto para que se vea bien su sortija)

RENATA
Fijaos en los pendientes...

CLARIVAN
(Mirando uno) Preciosos. Una piedra encarnada, rodeada de brillantes... (Pasando al otro lado para ver el otro) Y otra piedra encarnada rodeada de otros brillantes...

CAMILO
Psch... Los dos iguales. Tuvo mi hermano ese capricho...

RENATA
¿Os gustan...?

CLARIVAN
Mucho. Y eso que estas alhajas hay que verlas en el estuche, que es donde más se lucen.

ALDEANA 3ª
Bueno, Nita, nosotras nos vamos ya.

EMMA
¿Os marcháis...?

ALDEANA 1ª
Sí. Luego volveremos.

NITA
Andad con Dios...

ALDEANA 2ª
Adiós, señor Alcalde...

CLARIVAN
Adiós...

ALDEANA 3ª
Hasta después... (Vanse por la derecha las tres Aldeanas)

CLARIVAN
Bien; pero dejadme pasar, que estoy deseando darle un abrazo...

CAMILO
(Haciendo señas negativas, siempre con el meñique tieso) De ninguna manera.

RENATA
(Moviendo mucho la cabeza para lucir los pendientes) No, no, no...

CAMILO
Ha dicho que le dejemos dormir hasta las doce, y hay que obedecerle.

ADRIANA
Esa orden no reza con Clariván, con su amigo del alma... ¡Pues poco que me quería a mi ese pillastre...! ¿A que lo primero que ha hecho ha sido preguntar por mí?

CAMILO
No.

CLARIVAN
¿No...?

RENATA
Ni os ha mentado siquiera.

CLARIVAN
Pues me choca mucho, porque no es posible que, aunque han pasado tantos años...

CAMILO
Veintidós...

CLARIVAN
Que se haya olvidado de mí. (Qué se va a haber olvidado de Clariván...! ¡Menudo regalo me habrá traído...! Yo, bien lo sabe Dios, sólo lo quiero por tener un recuerdo suyo. ¡Ay, como me traiga una sortija como esa ..! ¡O unos pendientes como esos...!

RENATA
¿Qué...?

CLARIVAN
Que los vendo y me compro un prado.

TRIQUET
(Dentro) Juan... Juan...

CAMILO
¿Quién es...?

NITA
(Mirando hacia la derecha,) El señor Triquet...

CLARIVAN
(Con disgusto) ¡El sargento de gendarmes...! ¿Qué se le habrá perdido por aquí a ese majadero...?

(Por la derecha sale Triquet, Cómo queda dicho, es Sargento de Gendarmes representa unos cuarenta años)

TRIQUET
Juan... ¿Dónde está esa buena pieza...?

RENATA
Chist... Silencio, que duerme en esa alcoba... (Señalando a la ventana de la casa)

TRIQUET
¿Duerme...?

CLARIVAN
(Con cómica ternura,] ¡Duerme...! ¡Angel mío...!

TRIQUET
Buenos días a todos.

CAMILO
Buenos días...

CLARIVAN
(Con sequedad) Hola.

TRIQUET
Me acaban de dar la noticia de su vuelta, y he venido para abrazarle antes que nadie.

CLARIVAN
(Haciendo señales de inteligencia, a Camilo y a Renata) Pues hasta la una ha dicho que no se le despierte. Así es que podéis marcharos y venir a la una menos cuarto. (Bajo a Camilo) ¿Dijo a las doce, verdad...?

TRIQUET
De ninguna manera. No me muevo de aquí hasta que se levante.

CLARIVAN
(Muy contrariado) ¡Bueno...!

TRIQUET
¡No faltaba más...! ¡Con lo que yo le quiero...! ¡Soy su mejor amigo...!

CLARIVAN
¡Eso de su mejor amigo! ... Su mejor amigo lo soy yo.

TRIQUET
Yo.

CLARIVAN
Yo.

TRIQUET
Pruebas le he dado de ello.

CLARIVAN
(Con sorna) Las cartas que le habéis escrito durante su ausencia, ¿no...?

TRIQUET
(Un poco confuso) Ninguna, es verdad. ¿Vos acaso sí?

CLARIVAN
(Dándose importancia) Yo pensé en escribirle muchas veces, casi todos los días.

TRIQUET
(Sin darse por vencido) Veréis qué recibimiento le preparo. Todos los gendarmes que están a mis órdenes vendrán a ofrecerle sus respetos, (A Clariván, y para darle envidia) ¡Eso no podéis hacerlo vos...!

CLARIVAN
(Picado) ¡Vendrán todos los barrenderos de que dispone el Ayuntamiento, con escobas y todo...!

TRIQUET
¡Vaya una cosa...!

CLARIVAN
Quiero que todo el pueblo muestre su júbilo por la vuelta de Juan el Indiano. Eso sí puedo conseguirlo. Rogaré a todos los vecinos que pongan colgaduras en los balcones...

TRIQUET
Y seguramente ni colgarán ni habrá esa alegría general que os esperáis...

CLARIVAN
Pues si ellos m quieren poner colgaduras, mandaré colgar a todos los concejales, y ya veréis si se alegra todo el mundo...

RENATA
No os apuréis, señor Clariván, que si hoy los aldeanos no muestran gran júbilo, lo demostrarán mañana, cuando sepan los planes de mi cuñado don Juan.

CAMILO
Piensa hacer mucho por esta aldea.

NITA
Arreglar el camino Real...

CLARIVAN
(A Triquet) ¿Veis...? Eso rae interesa a mí, como Alcalde.

RENATA
Y hacer el ramal proyectado para la unión de las dos carreteras...

CLARIVAN
Eso del ramal, también me interesa.

RENATA
En fin, que va a gastarse muchas onzas por la prosperidad de este pueblo.

CLARIVAN
Eso demuestra el talento que tiene. Sobre todo, si se deja guiar de mis consejos y me deja que yo administre el dinero que va a gastarse.

CAMILO
Bueno. Nosotros, con vuestro permiso, nos retiramos. Cuando se despierte mi señor hermano don Juan, le diremos que estáis aquí...

TRIQUET
Es que yo quisiera...

CLARIVAN
Y yo...

RENATA
Si es verdad que tanto le queréis, respetad sus órdenes. Adentro, niñas...

NITA
No, madre; nosotras nos vamos a la fuente.

CAMILO
¿A la fuente...? ¡De ninguna manera?

EMMA
¿Pero por qué...?

RENATA
Sin duda, os estarán esperando allí esos pelafustanes que os hacen el amor...

NITA
¡Madre...!

CAMILO
¡Ah, pues eso se acabó para siempre...! Vosotras os casaréis con quienes yo os mande. En la posición en que ahora estáis, podéis aspirar a dos muchachos ricos...

CLARIVAN
Tal vez a ellas les parezcan muy ricos los de ahora.

(En este momento sale por la segunda izquierda Rosaura, linda aldeana de veinte años y queda parada allí, escuchando lo que sigue)

EMMA
Yo quiero a Marcelo...

NITA
Y yo a Daniel.

CAMILO
Ni Daniel, ni Marcelo, ni ningún pescador. ¡Y mucho cuidadito conmigo...! ¡Pues hombre, estaría bueno...! ¿Vamos, doña Renata?

RENATA
Vamos, don Camilo...

(Entran Renata y Camilo en su casa)

NITA
(Llorando) ¡Ay, Dios mío de mi alma...!

EMMA
(Idem) ¡Esto es una tiranía...!

TRIQUET
(A Clariván) ¡Pobrecillas...! ¡Me da lástima...!

ROSAURA
(Acercándose a ellas) ¡No os aflijáis así...!

NITA
¡Ay, Rosaura, somos muy desgraciadas...!

ROSAURA
(Alegremente) ¡Bah, no hagáis caso...!

(Música)

ROSAURA
No hay por qué gemir,
no hay por qué llorar,
libre es la mujer
y al que quiera debe amar.

LOS OTROS 4
(Cómicamente afligidos)
Sí hay por qué gemir,
sí hay por qué llorar,
cuando la mujer
al que quiere no ha de amar.

ROSAURA
¡Hay que tener valor
para vencer
los reveses del amor…!

LOS OTROS 4
¡Pero es mucho mejor
no padecer
tan amargo dolor...!

CLARIVAN y TRIQUET
(Cómicamente)
¡No, señor...!

ROSAURA
(Con decisión)
Dulce tormento
de amores siento,
mas no me importa sufrir de amor,
que mi lamento
lo lleva el viento
hasta el oído de mi amador.
Cómo me adora,
suspira y llora
con mis tristezas y mi dolor,
y me enamora
cuando me implora
que nunca cese mi amante ardor.

TODOS
Dulce tormento,
etc.

(Hablado)

NITA
(A Rosaura) ¡Claro...! Tú hablas así porque aún no tienes novio...

EMMA
Y porque crees que cuando lo tengas no se opondrán a tus amores ni tu madre, ni tu abuela.

ROSAURA
Cuando eso llegue... ya hablaremos.

CLARIVAN
Y que acaso llegue pronto. He observado que, de algún tiempo a esta parte, Gustavo está siempre contigo.

ROSAURA
Yo os aseguro que entre ese muchacho y yo, no hay absolutamente nada. (Con cierta tristeza) ¿Quién va a querer casarse con la pobre Rosaura...? ¡Buena proporción...! Todos saben que estamos arruinadas, llenas de deudas. Tenemos que ganaros la vida haciendo y remendando las redes de los pescadores. Sólo nos queda la casa... y ésa, hasta que los acreedores dispongan. En fin, quedad con Dios...

TRIQUET
¿No te quedas a ver al indiano...?

ROSAURA
Ya le vi antes, cuando venía para su casa.

CLARIVAN
Dile a tu madre que ha vuelto...

ROSAURA
Ya lo sabrá. No hay en toda la aldea quien no sepa la noticia. ¡Hasta la vista...!

NITA
Adiós. Rosaura...

EMMA
Adiós...

CLARIVAN
Anda con Dios. (Vase Rosaura por la derecha)

TRIQUET
(Viéndola marchar) ¡Lástima de muchacha...! Es digna de mejor suerte...

CLARIVAN
Ya lo creo. Ella y su madre son muy simpáticas. Así como la abuela...

TRIQUET
Esa anciana avarienta sí que es antipática. Hizo la desgracia de su hija, y hará la de su nieta... (Oyense gritos de ¡Viva Juan...! ) ¿Eh...? ¿Qué es eso?

CLARIVAN
(Mirando hacia la derecha) Los lugareños, que quieren saludar. al Indiano. (A Triquet) ¿Veis, veis cómo los vecinos obedecen las órdenes de su alcalde...?
(Sale por la derecha el Coro General de Aldeanos, precedidos de Jorge y Marcelo)

JORGE
¡Viva Juan...!

TODOS
¡Viva...!

CLARIVAN
(Gozoso) ¡Bien, bien, así me gusta...!

TRIQUET
¿Y aún está durmiendo ese hombre...?

CLARIVAN
Con estas voces, yo os aseguro que va a ser muy difícil que siga durmiendo.

TRIQUET
¡Llamémosle...!

NITA y EMMA
No, no...

CLARIVAN
Sí.

TODOS
Sí, sí...

CLARIVAN
¡Que salga a saludar a sus amigos...!

(Algazara general. Todos se dirigen hacia la casa. Triquet y Clariván aporrean la ventana, entre el alborozo de todos)

(Música)

CORO
¡Que salga pronto,
que le esperamos...!

CLARIVAN y TRIQUET
¡Sal, que te aguardan
los aldeanos...!

CORO
Tras una ausencia
de tantos años,
ansiamos todos
darle un abrazo.

(Por la puerta de la casa sale Juan y queda allí quieto, con los brazos abiertos)

JUAN
¡Aquí estoy ya,
con los brazos abiertos
para a todos abrazar...!

(Avanza, y en seguida se arrojan en sus brazos Triquet y Clariván. Algunos aldeanos le abrazan. Otros le dan golpecitos en la espalda. Varias aldeanas le dan la mano. De la casa salen Renata y Camilo)

JUAN
Es la mayor satisfacción»,
es la mayor felicidad
tan dulces pruebas recibir
de la amistad leal.

TODOS
Es su mayor satisfacción,
es su mayor felicidad
tan dulces pruebas recibir
de la amistad leal.

JUAN
(Avanzando hacia el proscenio)
El dinero que atesoro,
todo el oro,
nada vale para mí,
comparado a este contento
que ahora siento
de verme otra vez aquí,
¡Son mis campos. . .! ¡Es mi monte…!
¡Mi horizonte...!
¡Mi tranquilo y bello mar...!
La alegría me alboroza
que mi choza
otra vez vuelvo a habitar.

¡Oh, nación del oro,
me diste un tesoro
que, con mi trabajo, supe conquistar...!
Grande es mi riqueza;
pero en mi cabeza
los hilos de plata hoy veo brillar.

TODOS
¡Oh, nación del oro,
le diste un tesoro
que, con su trabajo, supo conquistar...!

JUAN
Grande es mi contento
y el placer este que siento
de volveros a abrazar.

Hacer bien quiere el Indiano,
y hoy ufano
cifra toda su ilusión
en miraros animosos
y dichosos
al brindaros protección.
Ser amado yo lo espero,
mi dinero
es sublime talismán.
Los placeres seductores,
los amores,
mis riquezas me darán.

Oh, nación del oro,
etc.

TODOS
Oh, nación del oro,
etc.

(Hablado)

CLARIVAN
(Abrazando a Juan con gran entusiasmo, al mismo tiempo que Triquet) ¡Mi queridísimo Juan...!

TRIQUET
¡Mi amigo del alma!...

JUAN
(Agobiado ya por tantos abrazos) ¡Por Dios...!

RENATA
(Interviniendo) ¡Dejadle ya...!

CAMILO
Vais a hacerle daño...

TRIQUET
¿Daño...? ¿Daño su mejor amigo...?

CLARIVAN
(Protestando) Eso de su mejor amigo...

TRIQUET
(A Juan) ¿A que en seguida me has reconocido...?

CLARIVAN
A mí antes...

JUAN
Claro que sí...

CLARIVAN
(Con orgullo) ¿Lo ves...?

JUAN
(Pasándole un brazo por el cuello) ¿Cómo no iba yo a acordarme de mi amigo Pablo...?

CLARIVAN
(Con gran desconsuelo) Oye, oye, que yo no soy Pablo.

JUAN
Un poco corrido) ¿No...?

CLARIVAN
No, y créete que lo siento mucho, porque me duele tenerte que llevar la contraria. Pero, en fin, si quieres puedes llamarme Pablo una temporada.

TRIQUET
(A Clariván, con sorna) ¿Le veis...?

JUAN
Sí, hombre, ya caigo... Pable es éste...

(Se dirige a Triquet y le abraza)

TRIQUET
¡Maldito sea Pablo…!

JUAN
¿Cómo...?

TRIQUET
Yo soy Triquet...

CLARIVAN
Y yo Clariván...

JUAN
(Esforzándose por hacerles creer que si se acuerda de ellos) ¡Ah, sí...! Triquet... Clariván... ¡Bueno...!

TRIQUET
Si no tenías más remedio que recordar... Nos conocemos desde que éramos... (Va a indicar una estatura muy baja, pero mira a Clariván y se detiene, ante el temor de que éste luego indique otra más baja aún, y entonces marca una casi inverosímil, al ras del suelo)

CLARIVAN
No sabía yo que habíais sido poceros...

TRIQUET
(Ofendido) ¡Señor Alcalde...!

CLARIVAN
Y nosotros... desde que éramos... (Como si acunara a un niño, le indica que se conocieron cuando eran dos niños de pecho) ¡Así...!

JUAN
¡Vaya, hombre, vaya...! Pues celebro mucho veros... (Volviéndose al coro) Y a todos vosotros...

MARCELO
Gracias...

JUAN
(A Camilo) Saca vino y que beban cuanto gusten para festejar mi vuelta...

CAMILO
(Con cierto embarazo) ¿Vino para todos...?

JUAN
(Cayendo en la cuenta) ¡Ya comprendo...! No habrá bastante en tu bodega... No te apures, que ya tendrás de todo en abundancia. (Al coro) id a la posada del puente y pedid lo que queráis. Yo lo pago.

MARCELO
¡Bravo...!

JORGE
¡Bien...!

MARCELO
¡Viva Juan el indiano...!

TODOS
¡Viva...!

MARCELO
Adiós...

JUAN
Adiós, amigos... (Vanse el Coro General, Marcelo y Jorge. Música en el mutis, Al marcharse vuelven a abrazarse algunos aldeanos a Juan. Quedan en escena Emma, Nita, Renata, Juan, Clariván, Triquet y Camilo)

TRIQUET
(Dando a Juan palmaditas muy cariñosas) ¡Vaya con Juanito…!

CLARIVAN
(Idem) ¡Vaya con Juanete...!

JUAN
(A Camilo) Bueno; ahora que estamos solos, supongo que para nosotros sí tendrás vino.

CAMILO
Y de lo mejor. Un vinillo añejo. (A Nita y Emma) Traed dos botellas... (Nita y Emma entran en la casa)

JUAN
Pero sentémonos… (Juan va a sentarse en uno de los taburetes, pero le detienen Camilo y Renata)

CAMILO
Espera...

RENATA
Aguarda...

JUAN
¿Qué...? (Camilo y Renata limpian amorosamente el asiento del taburete, y, al darse cuenta, hacen lo mismo Clariván y Triquet)

CLARIVAN
Es verdad...

JUAN
(Sonriendo) Gracias, gracias,.. (Se sientan todos en sendos taburetes al lado de la mesa. Salen de la casa Emma y Nita con una jarra y algunos vasos, que dejan encima de la mesa)

CAMILO
Venga el vino. (Echa vino en los vasos, y beben todos. Las dos jóvenes quedan un poco alejadas del grupo)

JUAN
¡Ay, hermano, me das envidia...!

CLARIVAN
¡Puedes quejarte de tu suerte...!

CAMILO
Es verdad, ¿qué te falta...?

JUAN
(Con cierta tristeza) ¡Lo que te envidio!

CAMILO
Desde hoy mismo lo vas a disfrutar. A mis hijas puedes considerarlas como hijas tuyas, mi casa es tu casa...

CLARIVAN
Y su mujer, i afortunadamente para ti!, no es tu mujer.

RENATA
(Muy ofendida) ¡Señor Clariván...! (Emma y Nita, después de cuchichear un poco, hacen mutis, muy sigilosamente, por la derecha. No hay que decir que van en busca de sus novios)

CLARIVAN
Digo afortunadamente, porque así está en disposición de casarse, si encuentra una mujer que le guste.

CAMILO
(Sin poder disimular el disgusto que le produce la suposición de Clariván) ¿Casarse Juan...)

RENATA
(Lo mismo que su marido) ¿Casarse mi cuñado...?

JUAN
(Comprendiendo el temor de su hermano) No os alarméis. Podéis estar tranquilos.

CAMILO
(Arrepentido ya de haber mostrado tan a las claras su pensamiento) Nosotros...

JUAN
No me casaría sino por verdadero amor, y soy de los que creen que el verdadero amor no se siente más que una vez en la vida. Yo quise con locura a una mujer...

CLARIVAN
¿De allá del Perú...?

JUAN
(Después de dudar un momento si decirlo o no) ¡De acá de la Provenza...! (Movimiento de asombro en todos)

RENATA
¿Eh...?

CAMILO
¿Cómo...?

JUAN
(Con firmeza) A Adriana.

RENATA
(Muy sorprendida, como todos) ¡A Adriana...!

JUAN
¿Por qué creéis que abandoné mi aldea y marché a hacer fortuna a tierras lejanas...? ¡Sólo por ella...! Yo era pobre, ella también... Su madre soñaba con un ricachón para marido de su hija... ¡Animo, pensé yo, a la conquista del oro...! Pero no se conquista tan fácilmente... Y pasaron, dos años, tres... y cuando aún no había yo logrado el codiciado filón, cuando aún vivía miserablemente, recibí la noticia de que Adriana se había casado...

CLARIVAN
La pasó su madre. Ella no era gustosa en aquella boda. El novio la doblaba tu edad...

TRIQUET
Pero era muy rico, y ya conoces a la madre de Adriana.

RENATA
(Con maligna intención) Y ahora ya la conoces a ella. No quiso esperarte.

JUAN
¿Por qué había de esperarme si claramente no la confesé mi cariño nunca...?

TRIQUET
¿Pero no erais novios...?

JUAN
No. Ella se maliciaba que yo la quería, como claramente sabía yo que ella me quería a mí .No pensaba declararle mi amor hasta que fuera rico.

CLARIVAN
¡Qué callado te lo tenías, picarón...!

TRIQUET
Lo que no me explico es por qué no regresaste a la aldea tan pronto como hiciste tu fortuna...

JUAN
¿A qué había de volver...? ¿A verla en los brazos de otro hombre...? No, no... Desde que supe que se había casado, para mí murió todo en esta aldea. Lo que fue hoguera, se ha convertido en ceniza... ¡No en balde pasan los años...!

TRIQUET
Claro, chico. Como se quiere cuando se es mozo, no se vuelve a querer más.

JUAN
Efectivamente.

CLARIVAN
¡Nos ha dejado asombrados...! ¿Quién lo había de decir?

JUAN
(Con indiferencia) ¿Y qué es de ella...? ¿Es feliz...?

CLARIVAN
No lo fue nunca. A poco de casarse, murió su marido, ya lo sabrás...

JUAN
Sí. Al llegar aquí me he enterado.

CLARIVAN
Vinieron años malos. Poco a poco se fue marchando el dinero, y hoy viven miserablemente.

JUAN
(Con sincero pesar) ¡Pobre Adriana...!

CAMILO
(Deseando cambiar de conversación) ¡Ea, bebamos otro vaso...!

TRIQUET
Venga...

CAMILO
Para festejar la vuelta de Juan...

JUAN
Gracias, gracias... (Beben todos)

CLARIVAN
(Levantándose) Y yo me marcho ya, chico. Tengo sesión en el Ayuntamiento, y hay allí un lío...

TRIQUET
(Levantándose también) Yo también me voy. A la tarde volveré por aquí.

CLARIVAN
Y yo también.

JUAN
¡Anda con Dios...!

CLARIVAN
(Abrazándole también) Adiós, Juanito...

JUAN
Hasta después... (Vanse por la derecha Clariván y Triquet)

RENATA
(Que se ha levantado ya, lo mismo que Camilo) ¿Querrás comer pronto, verdad...?

JUAN
En cuanto esté la comida.

RENATA
Pues voy a prepararlo todo. (Entra en la casa)

CAMILO
(Acercándose a su hermano y muy cariñosamente) ¡Vaya con mi señor hermano, y qué callados se tenía sus amoríos...!

JUAN
¡Bien caro pagué mi secreto…!

CAMILO
No debe pesarte.

JUAN
¿Tú crees...?

CAMILO
Claro que no. Gracias a tu viaje hoy eres rico...

JUAN
¡Si con el dinero pudiera lograrse todo…!

CAMILO
Todo.

JUAN
(Sonriendo tristemente) Todo no. Recuerda la canción que cantan por acá:
Soy mozo y enamorado,
nadie hay más rico que yo.
No se compra con dinero
la juventud ni el Amor...

CAMILO
¡Bah, copluchas...! Vamos a meter prisa a esas mujeres para que esté pronto la comida... Ven...

JUAN
No. Aquí me quedo.

CAMILO
Como quieras. En seguida te avisaremos... (Entra en la casa)

JUAN
(Pensativo)
No se compra con dinero
la juventud ni el Amor...

(Música)

(Oyese la voz de Gustavo, que canta dentro)

(Lejano)

GUSTAVO
Soy mozo y enamorado,
nadie hay más rico que yo.
¡No se compra con dinero
la juventud ni el Amor...!

(Al oír la copla, levanta Juan la cabeza)

JUAN
¡Qué verdad dice la copla
que va entonando ese mozo:
la juventud y el cariño)
no se compran con el oro...!
¡Quién fuera el mozo
que años atrás,
a su zagala
venía a hablar!

(Queda pensativo. Oyese la voz de Adriana, que canta dentro)

ADRIANA
Pescador,
de tu playa te alejas,
y el amor
en la villa te dejas,
sobre el mar
va empujándote el viento
a luchar
por ganarte el sustento.

(No bien Juan oye el canto de Adriana, se dirige presuroso hacia el sitio de donde parte la voz, a la derecha, y mira quién es la que canta. Cuando se supone que la ha visto, hace una brusca transición, de alegre a triste, y exclama:)

JUAN
(Hablado sobre la música) ¡No...! ¡No es ella...! (Se sienta en un taburete, al lado de la mesa, y queda abatido. Sale por la derecha Adriana, y, al ver a Juan, que está de espaldas a ella, se dirige muy gozosa hacia él; pero al llegar a su lado y verle el rostro, sufre la misma decepción que Juan antes. Adriana representa unos cuarenta años. Es una mujer de espléndida belleza)

ADRIANA
(Hablado sobre la música) ¡No...! ¡No es él...! (Juan, al darse cuenta de la presencia de ella, se levanta, y entonces se quedan mirando unos instante, reconociéndose en seguida. Casi al mismo tiempo se estrechan las manos y exclaman, con gran emoción:)

JUAN
¡Adriana...!

ADRIANA
¡Juan...! (Fuerte en la orquesta. Comienza el dúo)

JUAN
(Con pasión)
¡Otra vez vuelvo a mirarte...!

ADRIANA
(Idem) ¡Otra vez te vuelvo a ver...!

JUAN
(Aparte y mirándola con tristeza)
(¡Cuánto ha cambiado la Adriana
que yo dejé...!)

ADRIANA
(Idem y mirándole a él)
(¡Imposible me parece
que sea él...!)

JUAN
(Con menos fuego ya que antes)
¡Otra vez nos encontramos…!

ADRIANA
(Lo mismo que él)
|Nos hallamos otra vez...!

JUAN
Al impulso de loca ansiedad
lleno el pecho de noble ambición,
mi aldea y mi casa abandoné
y dejé mis lares y mi amor.
La alegría de la juventud
en el pecho siento palpitar
al mirarte Adriana junto a mí,
al volver mi aldea a contemplar.

ADRIANA
(Con dulzura)
Dulces recuerdos
de nuestra infancia
hoy al mirarte
vuelven a mí.
Horas alegres,
que se alejaron,
en este instante
creo vivir.

JUAN
También yo evoco
dulces recuerdos
al contemplarte
cerca de mí,
y horas alegres
que se alejaron
también yo, Adriana,
creo vivir.

LOS DOS
La alegría de la juventud
en el pecho siento palpitar
al volverte a ver cerca de mí
al volver tu aldea a contemplar...

(Hablado sobre la música)

JUAN
Amigos, Adriana...

ADRIANA
Siempre amigos, Juan...

JUAN
(Con amargura) ¡No me habías reconocido...!

ADRIANA
(Lo mismo) ¡Tú a mí tampoco...!

JUAN
¡No es extraño...! ¡Ha pasado tanto tiempo…!

ADRIANA
¡Tantos años...!

JUAN
Sé tu desgracia, y la siento. Hubiera deseado encontrarte dichosa...

ADRIANA
¿Qué le hemos de hacer, Juan...? ¡Paciencia...!

NITA
¡Paciencia, Adriana...!

ROSAURA
(Dentro) ¡Madre, madre...! (Sale, Rosaura por la derecha) ¡Ah...! Buenos días , señor...

ADRIANA
(A Juan, señalando a Rosaura) Mi hija.

JUAN
(Mirándola complacido) Linda moza tienen. La encontré cuando llegué; pero no sabía que fuera hija tuya. Por más que debí figurármelo... Es guapa. ¡Como tú cuando tenías sus años...! Porque tú eras guapa de veras...

ADRIANA
(Con amargura) ¿Era guapa...? Gracias, Juan... (Con intención) ¡También tú fuiste un real mozo...!

ROSAURA
Madre, ¿vas para casa...?

ADRIANA
A casa voy.

ROSAURA
Yo me quedaré en el prado, arreglando la red... Luego vendrán a buscarla...

JUAN
¿Seguís viviendo en el mismo sitio...?

ADRIANA
Sí.

JUAN
Pues a la tarde iré a verte.

ADRIANA
(Sin poder ocultar su satisfacción) Cuando quieras...

ROSAURA
Adiós, señor...

JUAN
Adiós, bella niña...

ROSAURA
Hasta luego, madre... (Se dirige hacia la cerca y abre la puerta, quedándose quieta en el quicio, contemplando a su madre y a Juan)

JUAN
(Estrechando ¡a mano de Adriana) Hasta después, Adriana...

ADRIANA
Adiós, Juan... Hasta después... (Quédanse mirando unos instantes. Al fin ella inicia la marcha hacia la 2ª izquierda. Rosaura entra en el prado, cerrando tras de sí el portón. Queda solo en escena Juan. Oyese la voz de Gustavo que canta dentro:

GUSTAVO
(Dentro)
Soy mozo y enamorado,
nadie hay más rico que yo:
no se compra con dinero
la juventud en el amor.

(Cuando comienza a oírse la canción, Juan levanta la cabeza. A su mente acude el recuerdo de la belleza de Rosaura, y, paso a paso, mirando a todos lados para no ser sorprendido, se dirige a la cerca, y abre muy despacio la puerta, procurando taparse con ella para que la moza no le vea; pero observando lo que hay dentro del prado por la rendija del portón. En este momento se transparenta la cerca, y aparecen Rosaura y Gustavo, hablando muy entusiasmados. Juan retrocede y se sienta en el taburete, con abatimiento, tapándose la cara con las manos. Rosaura y Gustavo no se dan cuenta de que el portón ha sido abierto, y cantan a toda voz, con gran alegría;)

ROSAURA y GUSTAVO
Soy joven y enamorado / enamorada
nadie hay más rico / rica que yo:
no se compra con dinero
la juventud ni el amor...

(Cae el telón)


FIN DEL ACTO PRIMERO


SEGUNDO ACTO


CUADRO TERCERO

Decoración a todo foro. Plaza de la aldea. En el centro del foro la casa de Adriana, de un, sólo piso, con ventana y puerta practicables. En la lateral izquierda, en segundo término, está el Cuartel de los Gendarmes, con ancha puerta. A la derecha, también en segundo término, el Ayuntamiento. En su fachada, a conveniente altura, hay una lápida cubierta por una bandera de los colores nacionales, que se descorrerá a su debido tiempo. En primer término, rompimiento de fachadas. En las ventanas de todas ellas, hay colgaduras, lo mismo que en el balcón del Ayuntamiento. Sobre la puerta del Cuartel una bandera. En último término a derecha e izquierda de la casa de Adriana dos arcos formados de flores en las desembocaduras de las respectivas callejas. En uno se lee: «A Juan, los Aldeanos, y especialmente el Alcalde», y en el otro: «A Juanito, los Gendarmes, y más especialmente todavía Triquet».
Adosados a los muros de la casa del foro y del Cuartel, dos bancos de piedra. Es de día.

(Música)

(Al levantarse el telón, está la escena sola. A poco sale del Ayuntamiento Clariván, seguido de Cuatro Tamborileros)

CLARIVAN
(Deteniéndose en primer término derecha)
Tocad, tamborileros,
tocad, tocad...
Venid, aldeanos,
venid acá.

(Comienza a salir el Coro General de Aldeanos, y forma semicírculo alrededor de Clariván y de los Tamborileros)

Quiero que todo el pueblo
festeje a Juan.
Pronto la hermosa fiesta
comenzará.

(Se disponen los tamborileros a tocar; pero en ese momento sale Triquet, seguido de Cuatro Gendarmes, que llevan unas descomunales trompetas)

TRIQUET
(Deteniéndose en primer término izquierda)
Valientes gendarmes
de la guarnición,
tocad las trompetas,
que lo mando yo.

(El Coro se divide, y unos quedan al lado de Clariván y otros rodean a Triquet)

CLARIVAN
(A los tamborileros, y mirando con rabia a Triquet)
Tocad...

TRIQUET
(A los Gendarmes, y lanzando miradas iracundas a Clariván)

CLARIVAN
Tocad...

CLARIVAN y TRIQUET
Aunque nada se oiga,
lo mismo me da.
Afinad...
y empezad...

CLARIVAN
Redoblad...

TRIQUET
Soplad...

(Antes de que comiencen a tocar, sale de su casa Adriana y se coloca entre Clariván y Triquet, a quienes llama a su lado. El Coro, entonces, forma un Semicírculo único alrededor de todos)

ADRIANA
Sea el homenaje
de vuestra amistad,
como vasallaje
de fraternidad.
No sería vano
que lo demostréis,
si como a un hermano
los dos le queréis.

TRIQUET y CLARIVAN
¡Cierto que sí...!
Y como a un hermano
él me quiere a mí.

(Dirigidos los tamborileros por Clariván, redoblan, y los Gendarmes tocan bajo la dirección de Triquet, formando un conjunto armónico)

ADRIANA
(Cuando dejan ríe tocar tamborileros y gendarmes, avanza hacia la batería y canta con gran energía:)
¡Amigos, siempre amigos,
juntos marchemos
en las luchas de la vida...!
¡Amigos, siempre amigos,
olvidaremos
la jornada maldecida...!
Unidos, siempre unidos,
compartiremos
esperanzas y alegrías,
hermanos, más que amigos,
demostraremos
que tus penas son las mías.

Amistad, amistad,
¡qué dulce sentimiento el alma goza...!
De un amigo verdad
la alegría que siente, me alboroza.
¡Amistad, amistad,
clamen todos los hombres en la tierra...!
¡Siempre amigos, gritad,
y acaben ya los odios y la guerra!

(Poseídos del mayor entusiasmo, avanzan hacia la batería y cantan, mientras suenan los tambores y las cornetas, con bizarría)

¡Amistad, amistad,
qué dulce sentimiento el alma goza...
etc.

(Hablado)

CLARIVAN
(A Adriana) ¡Admirablemente...! Has interpretado fielmente mi pensamiento acerca de mi amistad con Juan.

TRIQUET
¡Y el mío...!

CLARIVAN
(Volviéndose hacia el Coro) Y vosotras, muy bien... Esto es lo que yo quiero: entusiasmo, mucho entusiasmo... Andad con Dios, y hasta luego...

(Vase el Coro por diferentes sitios. Música en su mutis)

(A los tamborileros) Marchaos; a las doce en punto es la fiesta. Venid a las doce menos cuarto.

TRIQUET
(A los Gendarmes) Vosotros entrad en el cuartel, y salid a las once y media...

CLARIVAN
(A los Tamborileros, que ya se iban) Chist... ¡Aquí, a las once...!

TRIQUET
(Idem, a los Gendarmes,) ¡Vosotros, a las once menos cuarto...!

CLARIVAN
(Furioso) Idos, y volved en seguida...

TRIQUET
(Sin darse por vencido, les dice a los Gendarmes:) ¡No os vayáis…!

ADRIANA
(Acercándose conciliadora) ¡Por Dios, no riñáis...! Que vengan todos a la misma hora: al comenzar la fiesta...

(A una señal de Clariván se van los tamborileros y a otra de Triquet los Gendarmes) A las doce menos setenta minutos...

CLARIVAN
Tiene razón Adriana. ¿Por qué hemos de estar siempre riñendo...?

TRIQUET
Vos lo sabréis, que sois quien iniciáis todas las disputas...

CLARIVAN
Porque me queréis pisar el terreno. He dicho que soy el mejor amigo de Juan, y lo demuestro. . . y él me lo demuestra a mí.

TRIQUET
(Con soma) La demostración será, sin duda, el magnífico regalo que os ha traído del Perú.

CLARIVAN
(Con gran tranquilidad) Pues, sí, señor. Ahí está una prueba. Me ha dicho que va a darme una cacatúa...

TRIQUET
Y a mí otro bicho, que no me acuerdo ahora cómo se llama...

CLARIVAN
Os dará un mico, lo estoy viendo...

TRIQUET
(Indignado) ¡Señor Clariván!...

CLARIVAN
(A Adriana) Verás qué brillante resulta esta fiesta que en su honor he organizado yo.

TRIQUET
Con mi concurso...

CLARIVAN
He querido que el mismo día en que han de comenzar las obras que costea Juan en beneficio del pueblo, se descubra esa lápida que lleva esculpido su nombre, que es el que, de ahora en adelante, tendrá esta plaza. ¡Oh, qué discurso el mío en el solemne acto...!

TRIQUET
Y el mío.

CLARIVAN
¿Queréis callaros...? ¿Cómo vais a comparar a la gendarmería con el Municipio?... Escuchad... (Adoptando un tono declamatorio) Gloria al hombre bueno que siembra el bien dondequiera que va. ¡Honor al hombre que no puede ver una lágrima sin enjugarla...!

TRIQUET
(Saltando) ¡Ese párrafo es mío...!

CLARIVAN
¡Qué va a ser…!

TRIQUET
¡Ya lo creo...! ¡Me habéis pisado la lágrima...!

CLARIVAN
(Indignado) ¿Yo?...

TRIQUET
Vos, sí... (Con tono de protección) Pero podéis aprovecharos de ella. ¡Os la regalo!...

CLARIVAN
(Muy digno) Y yo no quiero vuestra lágrima...

TRIQUET
Bah...

CLARIVAN
Y al final, cogiendo el cordón de esa cortina, (Por la que cubre la lápida) exclamaré: Pero esta aldea sabrá agradecer los favores recibidos; esta aldea que, hasta que él ha llegado, era un pueblo dormido para todas las iniciativas... ¡Dormido, sí!... Por su sueño, podía compararse al lirón... (Transición) ¡Y al decir al lirón, tiro del cordón... y descubro la lápida!...

TRIQUET
Pues ya veréis mi discursito...

ADRIANA
Es natural que procuréis luciros, ya que, como decís, sois los mejores amigos de Juan...

TRIQUET
Los más íntimos.

CLARIVAN
Para nosotros no tiene secretos. . . Ya ves tú, a nosotros fue, primero que a nadie, a quienes nos confesó que si se marchó de la aldea a hacer fortuna, fue sólo por tí, por tu amor...

ADRIANA
(Con asombro) ¿Eh?... ¿Qué decís?...

CLARIVAN
Lo que él te estará diciendo a ti ahora todos los días. ¿A qué, si no, tantas visitas a esta casa?.... ¡Donde hubo fuego!...

ADRIANA
¿Pero creéis?...

CLARIVAN
¿Disimulos ahora...?

TRIQUET
¡Esta mujer es simple!... Cree que va a engañarnos a nosotros...

ADRIANA
Escuchad...

CLARIVAN
¡Anda de ahí, hipocritona!...

TRIQUET
Queda con Dios... y que sea enhorabuena... (Vanse Triquet y Clariván por la primera derecha)

ADRIANA
(Con la voz velada por la emoción) ¡Marchó por mi!... ¡Por mi cariño... Y esos dicen: ¡Que sea enhorabuena!... (De la casa sale Leontina, anciana aldeana, madre de Adriana. Pasito a pasito, se acerca a su hija, sin que ésta se de cuenta de su llegada) ¿A qué, si no, tantas visitas a esta casa?... (Entre risas y lágrimas) ¡Dios mío!... ¿Estaré soñando?...

LEONTINA
(Sentenciosamente) Sueñas... sueñas...

ADRIANA
¡Madre!...

LEONTINA
Pero yo te haré despertar... En tus manos tienes la salvación de nuestra casa... La miseria que nos amenaza, puede desaparecer...

ADRIANA
(Con júbilo) ¿Tú crees?...

LEONTINA
Estoy segura de ello; pero es necesario que tu amor de madre, se imponga ante todo...

ADRIANA
(Sin comprender) No te entiendo...

LEONTINA
(Sentenciosamente) Dicen: ¿a qué, si no, tantas visitas a esta casa?... Y digo yo: ¿no hay otra mujer en ella?

(En este momento óyese cantar a Rosaura)

ROSAURA
(Dentro)
«Dulce tormento
de amores siento...
etc.».

LEONTINA
(Insistiendo y señalando hacia la casa) ¿No hay otra mujer?...

ADRIANA
(Con horrible duda) ¿Eh?... (Con decisión, llamando a su hija) Rosaura, Rosaura...

(Cesa el canto de Rosaura y sale ésta de la casa. Viene engalanada con su mejor traje)

ROSAURA
¿Me llamabas, madre...?

ADRIANA
(Después de contemplarla breves instantes) Ven aquí... (La abraza y la besa, y dice bajo a Leontina:) ¡No puede ser, madre...! ¡No puede ser…!

ROSAURA
(A Adriana) ¡Mira qué maja me he puesto para la fiesta! Con mis mejores galas... ¿Te gusta mi vestido...? ¿Estoy bonita...?

ADRIANA
(Sin poder dominar un sentimiento de celos) Sí... sí. Pero aún eres muy niña para querer brillar de ese modo...

ROSAURA
¡Niña y voy a cumplir diez y ocho años...!

ADRIANA
Para mí serás siempre una niña...

LEONTINA
(Con intención) Para ti, sí. Para otros, no.

ADRIANA
(Con dolor) ¡Madre...!

(Por la primera derecha sale Gustavo. Al verle, Rosaura no puede contener un gesto de complacencia. Adriana observa la mirada que se cruza entre el galán y su hija, y respira satisfecha)

GUSTAVO
Buenos días a todas...

ADRIANA
Ven con Dios, Gustavo... ¿Dónde vas...? ¿No te quedas a la fiesta...?

GUSTAVO
A la fiesta, vendré luego... Ahora voy al soto de los zarzales...

ADRIANA
Al soto de los zarzales... ¡Buenas rosas hay por allí!

GUSTAVO
Ayer las vi. . . ¡Preciosas…!

ADRIANA
¿Y no se te ocurrió cortar una para hacer un regalo a una moza...?

GUSTAVO
Yo...

ADRIANA
¡Válgame Dios, y qué poco galantes sois los hombres ahora. ..! En mis tiempos, cuando yo era una moza como ésta (Atrayendo hacia sí a Rosaura), jamás me faltaba una flor en el pecho... Y menos en un día de fiesta, como el de hoy...

GUSTAVO
Tenéis razón... Tendrás la flor, Rosaura... Hasta luego... (Vase por la primera izquierda)

ROSAURA
(Con íntima satisfacción) ¡Madre, qué cosas tienes...!

LEONTINA
(Bajo a Adriana) ¡Estás loca...! Capaz serás de tirar al arroyo la salvación de tu casa...

ADRIANA
(Con firmeza) Busco la felicidad de mi hija, y no quiero renunciar a la mía (Entra en su casa)

ROSAURA
(Acercándose a .m abuela) ¿Qué os decía mi madre...?

LEONTINA
Nada... Tonterías... No sabe qué es lo que la conviene.

ROSAURA
¿Qué...?

LEONTINA
Tú guíate siempre de mis consejos, y te irá muy bien en este mundo...

ROSAURA
Siempre me he guiado de ellos...

LEONTINA
Pues ahora más que nunca debes obedecerme. Sobre todo, si quieres ver dichosa a tu madre y que salgamos todos de la miseria que nos amenaza...

ROSAURA
¿Qué dices...?

LEONTINA
(Mirando hacia la primera derecha) Luego hablaremos... Se acercan tus amigas... Voy al monte por un brazado de leña... Hasta luego, hija mía...

ROSAURA
Adiós, abuela...

(Vase Leontina por la primera izquierda. Por la primera derecha salen Nita, Emma, Aldeana 1ª,  Aldeana 2ª y Aldeana 3ª vestidas también con sus mejores trajes)

NITA
Felices, Rosaura...

ROSAURA
Hola, compañeras...

EMMA
¿Estás aguardando a tu galán...?

ROSAURA
No.

ALDEANA 1ª
¿Cómo que no, si mírale por dónde viene...? (Señalando hacia la primera izquierda)

NITA
Y con una flor que ha cogido seguramente para ti...

EMMA
Pues vámonos, chicas... No les estorbemos para el idilio...

ROSAURA
¡Oh no os marchéis...! Os lo suplico... Además que, os aseguro que entre Gustavo y yo, no hay nada, absolutamente nada...

NITA
Vamos a convencernos en seguida...

EMMA
Ya está aquí...

(Por la primera izquierda sale Gustavo. En la mano trae una rosa encarnada)

(Música)

ELLAS
Guarde Dios al galán
que tan florido viene...

GUSTAVO
Guarde Dios, guarde Dios
a tan lindas mujeres.

(Mirando a Rosaura)

(Al mirar su beldad
siento dulce esperanza..)

ELLAS
(A Rosaura)
(Para ti, ya lo ves,
trae la flor más galana…)

(A Gustavo)

Caballero de la rosa,
¿para quién es esa flor
que acabásteis de coger...?

GUSTAVO
Esta rosa tan hermosa,
como es símbolo de amor,
es para una mujer.

TODAS
Caballero enamorado,
¿para quién es ese amor
que acabáis de confesar?

GUSTAVO
Este amor tan acendrado,
y que es mi única ilusión,
es quien me hace soñar.

(Dedicando a la flor todo lo que sigue)

¡Flor roja,
como los labios de mi zagala...!
¡Flor bella,
que yo he cortado para mi amada...!
¡Un beso
pone mi boca con toda el alma...!
¡De amores
esta flor sea prenda preciada...!

Lleva tú, linda flor,
lleva el beso a mi amor,
y que bese también
con pasión.
Nuestros besos unirá
esta flor.
Nunca pude soñar
una gloria mayor
si ella liega a besar
donde yo con apasionado amor.

ELLAS
¡Que estás enamorado bien se ve...!

GUSTAVO
¡Es ella mi ilusión y ella es mi fe...!
¡Flor roja,
como la san ere que hay en mis venas!
¡Mi sangre,
por sus amores con gusto diera...!
¡Flor mía,
dile a mi amada que mis pasiones,
de fijo
no se marchitan, como estas flores...!

(Da otro beso en la flor y se la entrega a Rosaura, que la recibe muy emocionada)

(Hablado)

NITA
(Bajo a Rosaura) ¿Y ahora...? ¿Seguirás negando...?

ROSAURA
(Sin saber qué contestarla) ¡Nita...!

RENATA
(A sus compañeras) ¡Lo que os decía, chicas...¡ Vámonos. No les estorbemos para el idilio...

ROSAURA
Que no os vayáis...

NITA
¡Si lo estás deseando…! Hasta después...

ALDEANA 1ª
Quedad con Dios...

GUSTAVO
Hasta luego...

(Vanse por la primera derecha Nita, Emma y las Aldeanas 1ª, 2ª y 3ª. Rosaura se dirige hacia su casa; pero Gustavo la detiene, suplicante)

GUSTAVO
Espera, Rosaura, espera...

ROSAURA
¿Qué...?

GUSTAVO
¿No quieres que hablemos...?

ROSAURA
¿Por qué no...?

GUSTAVO
(Con humildad) ¡Tengo tantas cosas que decirte...! ¡Quiero que me escuches bien tantas cosas...!

ROSAURA
(Muy emocionada y sin atreverse a mirarle) Pues habla...

GUSTAVO
(Con íntimo gozo) ¿No sabes. ? Hoy libré mis tierras ríe la deuda que me amenazaba...

ROSAURA
(Con satisfacción) ¿Al fin. ?

GUSTAVO
¡Al fin...! Con lo que ahorre de aquí al año que viene y lo que saque vendiendo la vaca, compraré la tierra del Sr. Massol, y allí sembraré mucho trigo... (Con emoción sincera) Dime, ¿querrás tú venir luego conmigo a cortar las espigas...? ¿Querrás desgranarlas conmigo…? Y di, Rosaura, ¿querrás amasar, conmigo también, en los inviernos, la harina para hacer el pan, que, si tú quieres, comeremos juntos...? (Acercándose a ella mucho)

ROSAURA
¡Gustavo...!

(Por la primera derecha sale Clariván)

CLARIVAN
¡Que aproveche... y de salud sirva...!

ROSAURA
(Separándose, muy avergonzada, de Gustavo) ¡Oh!

GUSTAVO
(A Rosaura) Luego hablaremos, Rosaura, luego hablaremos. (Vase por la primera derecha)

CLARIVAN
(A Gustavo, dirigiéndose a él por el sitio donde ha hecho mutis) ¡Pero queda prohibido accionar en medio de la calle!

ROSAURA
Señor Clariván... Perdonad... Nos; habéis cogido in fraganti...

CLARIVAN
¡Qué infraganti...! ¡Tú abrazanti…!

ROSAURA
Nosotros... Yo...

CLARIVAN
Entre dos que bien se quieren, con uno que achuche, basta.

ROSAURA
(A Clariván) Hasta después, señor Clariván.

CLARIVAN
Hasta luego. Yo, hasta que llegue la hora de la fiesta, voy a trabajar un poco...

ROSAURA
Hoy es día de fiesta; no se trabaja...

CLARIVAN
Es preciso. Voy a revisar “los libros del Ayuntamiento a ver si coincide lo que se ha pagado por las obras de la cárcel con lo que allí figura, y si no iré a allá a comprobarlo...

ROSAURA
¡Qué trabajador...! (Entra en su casa)

CLARIVAN
Lo estoy viendo. Ante la contabilidad del Ayuntamiento, no voy a tener más remedio que ir a la cárcel. (Entra en el Ayuntamiento. Por la primera derecha sale Leontina, cargada con un pequeño haz de lefia. La acompaña Juan)

JUAN
¿Quedamos...?

LEONTINA
Quedamos en que tú la quieres y estás dispuesto a casarte con ella...

JUAN
En seguida.

LEONTINA
Pues déjalo de mi cuenta, y confía en mí…

JUAN
¿Nada sospecha Adriana…?

LEONTINA
Nada. Y antes de que sepa tu decisión, yo hablaré a Rosaura, y la diré... lo que debo decirla. Yo sé hacer bien las cosas...

JUAN
¿Pero tú crees...?

LEONTINA
¡Oh, las onzas del Indiano brillan tanto...! Locas están la madre y la hija con los presentes que las has hecho...

(Del Ayuntamiento sale Clariván)

CLARIVAN
Hola, hombre... ¿Dónde te metes, picarón, que en toda la mañana no he logrado echarte la vista encima...?

JUAN
Salí muy temprano y me fui a dar un paseo por la playa, entre las rocas...

CLARIVAN
Recordando tus buenos tiempos, ¿eh...?

JUAN
Sí... Recordándolos...

LEONTINA
Voy para casa...

JUAN
(Acercándose a ella y en voz baja) ¿Cuándo hablaréis a Rosaura...?

LEONTINA
(Imponiéndole silencio) Silencio, que ahí sale Adriana.

(De la casa sale Adriana)

JUAN
Felices, Adriana... (Leontina entra en su casa)

ADRIANA
Con Dios vengas, hombre...

CLARIVAN
(Observando el traje lujoso que se ha puesto Adriana) Preparada ya para la fiesta, ¿eh...?

ADRIANA
Fiesta solemne...

JUAN
(Sentándose en el banco que hay adosado al muro de la Gendarmería) ¡Ay, qué cansado estoy...!

CLARIVAN
¿A que no sabéis de qué me estoy acordando en este .momento...?

ADRIANA
¡Qué sé yo...!

JUAN
(Un poco molesto) ¡Cualquiera sabe de lo que tú te acordarás...!

CLARIVAN
Pues de una pareja de enamorados que se sentaba en ese mismo banco hace tiempo, cuando tú tenías diez y ocho años (Por Adriana), tú veinte (Por Juan), y yo... cinco... Es decir... ¡Bueno, mi edad no hace al caso…!

JUAN
(Deseando dar otro giro a la conversación) ¿Cuántos años tienes, Clariván?

CLARIVAN
No lo sé. Hace tiempo que perdí la cuenta y ya no me tomo el trabajo de volver a echarla.

JUAN
¿Y no has pensado nunca en casarte?

CLARIVAN
Sí. Hace poco tiempo; pero no llegué ni a declararme a la mujer que me gustaba... ¡Una moza divina...! ¡Veinte años tenía...!

JUAN
Entonces, la doblabas la edad.

CLARIVAN
Ojalá la hubiera doblado la edad, porque entonces hubiera tenido ella mis años y no me hubiera pasado lo que me pasó...

ADRIANA
¿Qué os pasó...?

CLARIVAN
Pues veréis... El día que iba a confesarla mi cariño, me acicalé como si fuera de fiesta... Me miré al espejo y no pude menos de lanzar un suspiro de satisfacción... Me había quitado de encima diez años... Salí loco en su busca, y por el camino, en todos los arroyos que me encontraba, me miraba, y en todos me veía como en el espejo... Joven... ¡ay!... y guapo... Llegué, al fin, a su lado, y empecé a hablarla de cosas sin importancia, y cuando ya iba a decirla que la quería con todo mi corazón, alzó ella los ojos y los clavó en los míos... Entonces se me cayó el alma a los pies, chico... En sus pupilas no me vi como en el espejo ni en los arroyos. Me vi viejo... ¡ay! y feo... Y me dio ya reparo el hablarla de amores, y para disimular la dije que me había puesto tan majo porque iba a la aldea vecina a felicitar a un tío mío, del que era su santo: San Dionisio Aeropagita...

ADRIANA
¡Pobre señor Clariván!

CLARIVAN
Aquel día me convencí de que uno es joven o viejo, según las circunstancias, porque yo os aseguro que, si en vez de mirarme en los ojos de una chiquilla, me miro en los de una mujer de mis años, no me encuentro tan viejo... ¡ay!, ni tan feo.

(Del cuartel sale Triquet)

TRIQUET
¡Felices, Juanito...!

JUAN
Hola, Triquet...

TRIQUET
(Pasando al lado de Adriana) ¡Vaya si te has puesto maja...!

CLARIVAN
(Bajo a Juan) ¡No dirás que no sé decir las cosas con intención...!

JUAN
(Bajo y sin poder dominar su ira) ¡Te prohíbo terminantemente que vuelvas a hacer mención de mis amoríos con Adriana...!

CLARIVAN
Yo...

JUAN
(Con energía) ¡Te lo prohíbo...! Aquello terminó para siempre... Todo lo que has dicho es una inconveniencia.

CLARIVAN
(Muy cortado) ¡Perdona, chico, perdona…!

TRIQUET
(Mirando hacia la primera derecha) Mira por dónde vienen tu hermano y tu cuñada...

ADRIANA
Hasta después...

JUAN
¿Te vas...?

ADRIANA
Sí. Saldré al comenzar la fiesta... (Con dolorosa duda) (¿Será verdad, Dios mío...? ¿Será verdad?)

(Entra en su casa. Por la primera derecha salen Renata y Camilo, ridículamente vestidos, con gran lujo)

TRIQUET
¡Aquí les tienes! ¡De gran espectáculo…!

RENATA
¿Os burláis, señor Triquet...?

TRIQUET
Nada de eso...

RENATA
¿Os gusta mi traje...?

TRIQUET
¡Precioso...!

RENATA
Me lo encargue a París...

CAMILO
Sí. Es la última moda para descubrimientos de lápidas...

RENATA
¿Comenzará pronto la fiesta...?

CLARIVAN
En seguida. A las doce acudirá aquí todo el pueblo...

RENATA
(A Juan) ¿Llevas mucho tiempo aquí...?

JUAN
Hace ya un buen rato...

RENATA
(Cambiando una mirada de inteligencia con su mando) ¡Me lo figuré...! Tu hermano me preguntaba hace un instante: ¿dónde estará Juan...? (Con ironía) Y yo le dije: ¿dónde quieres que esté...? Frente a casa de Adriana... ¿Dónde va a estar...? (¡Sonriendo con sorna) ¿No es cierto, señor Clariván...?

CLARIVAN
¡Que no quiero hablar ni una palabra…!

JUAN
(Un poco molesto por las risitas de Renata) ¿A qué vienen esas sonrisas...? Contesta...

RENATA
(Azorada al ver la molestia de Juan) Juan, yo...

CAMILO
No la hagas caso... Son bromas suyas...

JUAN
(Con energía) Pues se acabaron las bromas...

JUAN
¡Juan...!

CLARIVAN
(Bajo a Renata) ¿Qué te creías...? ¡Si cuando yo no hablo...! ¡No está el horno para bollos…!

JUAN
¡Se acabaron, he dicho...! No estoy dispuesto a tolerar burlas, y exijo para mi decisión el mayor respeto…

RENATA
(Tratando de disculparse) Perdona, yo...

JUAN
Sabedlo todos: Estoy dispuesto a casarme, y me casaré.

CAMILO
¡Juan...!

RENATA
(Con desilusión,) ¡Se nos casa con ella...!

JUAN
¡Con Rosaura...! (Asombro en todos los personajes)

CAMILO
¿Eh...?

RENATA
¿Pero qué dices...?

TRIQUET
¡Con Rosaura...!

CLARIVAN
¡Estás loco...!

TRIQUET
¿Pero tú has pensado...?

JUAN
Nada me importa lo que podáis decir... ¡Yo contra todos...! (Con exaltación) Ha de ser mía, porque la quiero... ¡¡La quiero...!!

(Música)

JUAN
(Con exaltación todo el número)
¡No importa que al amor mío
se oponga ahora el mundo entero;
yo he de lograr lo que ansío,
¡porque la quiero...!
¡¡La quiero...!!
Si el amor puede lograrse con dinero,
mis riquezas a sus plantas yo pondré:
yo la adoro con locura, yo la quiero,
y aunque todos se opusieran la querré.
El cariño que la tengo me domina,
y por todos y por todo ha de saltar...
La hermosura de Rosaura me fascina,
nadie puede mis tormentos consolar.

ELLOS
A Rosaura no la logras con dinero,
con el oro no consigues su querer,
convencerte de tu engaño yo lo espero
que renuncies al amor de esa mujer.

JUAN
Es mi encanto, es mi ilusión, es mi alegría,
la gloria con que puedo ambicionar...

ELLOS
La hermosura de Rosaura le fascina.

JUAN
Tarde o pronto, su cariño he de lograr.

(En este momento, a la puerta de su casa aparece Rosaura, y oye lo que sigue, con la angustia reflejada en su rostro)

¡No importa que al amor mío
se oponga ahora el mundo entero;
yo he de lograr lo que ansío,
¡porque la quiero...!
¡¡La quiero...!!

(Rosaura sale de su casa y huye por la primera derecha, sin que ninguno de los personajes que hay en escena se haya dado cuenta ele su presencia)

(Hablado)

CAMILO
Juan, Juan... Vuelve en ti... Eso es una locura...

RENATA
Una verdadera locura...

JUAN
Locura, ¿por qué?

CLARIVAN
(Muy serio) Porque sí, Juan, porque sí... Es más que locura... Es casi una infamia...

JUAN
¡Clariván…!

CLARIVAN
Ya está dicho... Tú conoces el amor de Adriana por ti... Bien está que te apartes de él si ya no la quieres ¡Pero enamorar a Rosaura…! ¡A su hija...!

JUAN
Calla...

CLARIVAN
¿Dónde está la bondad de tu corazón, en la que tan ciegamente yo creía...?

TRIQUET
Y yo...

JUAN
He dicho que calléis... ¡La quiero, la quiero…!

TRIQUET
(Bajo a Clariván) Punto en boca, Clariván…

CLARIVAN
(A Triquet) Me callo, sí... Pero a vos, que sois el mejor amigo de Juan...

TRIQUET
¿El mejor amigo...? No, hombre, no... Eso vos. ¿Yo qué he de ser amigo de un sinvergüenza?

CLARIVAN
¡Y yo que en mi discurso hablaba de su bondad...!

TRIQUET
No; la verdad es que vuestro amigo...

CLARIVAN
El vuestro, el vuestro... (Oyese rumor de gente que se acerca)

TRIQUET
Ya llegan aquí los aldeanos...

RENATA
La fiesta va a empezar...

CLARIVAN
¡Sí que se me ha puesto a mí humor de fiestas...!

UNO
(Dentro) ¡Viva Juan...!

CORO
(Dentro) ¡Viva...!

(Música)

(Va saliendo el Coro General de Aldeanos. De su casa salen Adriana y Leontina; del Ayuntamiento, los Tamborileros, y del cuartel, los Gendarmes. Mucha animación. En primer término se colocan Triquet, Clariván, Juan, Renata, Camilo, Nita, Emma, Adriana y Leontina)

TODOS
Ya los tamborileros
tocando están...
Venid, aldeanos,
venid a acá...
Justo es que todo el pueblo
festeje a Juan...
Pronto la hermosa fiesta
comenzará...

(Cesa la música. Clariván se descubre se dirige hacia los que le escuchan, cogiendo el cordón de la cortina que cubre la lápida)

(Hablado)

CLARIVAN
Nobles vecinos de esta aldea...

TRIQUET
¡Bravo...!

CLARIVAN
(Bajo a Triquet) ¡No me braveéis, porque pierdo el hilo...! (Se le escapa el cordón) ¿Donde está el hilo...? (Vuelve a cogerlo) Nos hemos reunido aquí para celebrar una fiesta simpatiquísima... Gloria al hombre… bueno que siembra el bien por dondequiera que va...

TRIQUET
(Bajo a Clariván) Eso era antes...

CLARIVAN
(Bajo a Triquet) ¡Es verdad...! ¡Qué canalla... (Alto) Que no puede ver una lágrima sin enjugarla...

TRIQUET
(Idem) ¡Tantas la va a hacer verter a la pobre Adriana...!

CLARIVAN
(Lo mismo que antes) ¡Cierto...! ¡Qué tío más sinvergüenza...! (Desistiendo de continuar) En fin, no puedo seguir hablando... La emoción me domina. Dejo la palabra al señor Triquet, que él hará un cumplido elogio de Juan...

TRIQUET
No. (Mirando con intención a Juan) Yo, después de lo dicho, no puedo decir nada... ¡Nada...! (A Clariván) Descubrid la lápida.

CLARIVAN
Sea... (Descubre la lápida, en la que se lee Plaza de Juan Fauret, y grita, sin ningún entusiasmo) ¡Viva Juan!

TODOS
¡Viva...!

CLARIVAN
(En el mismo tono de indiferencia) Y ahora, cantad y bailad en su honor...

(Aplausos de los aldeanos. Algunos abrazan a Juan. Triquet y Clariván se retiran a un lado)

TODOS
¡A bailar, a bailar...!

(Música)

(Comienzan a bailar algunas mozas y mozos. Por la primera derecha sale Gustavo, seguido de Rosaura. Cesa inmediatamente ¡a danza. Gran expectación en todos los personajes)

GUSTAVO
El baile debe terminar.
¡No más festejos en honor
de aquel que vino aquí a comprar
el amor,
y al no poderlo conquistar,
como un seductor
la quiere robar...

TRIQUET
¿Qué está diciendo...?

CLARIVAN
Lo afirmo yo.

GUSTAVO
(A Juan, en son de reto)
¡Aquí está Rosaura...!
¡Róbeme su amor...!

ADRIANA
(Con desesperación)
¡Era verdad...!

JUAN
(A Gustavo, con desprecio)
A tus locas amenazas
yo no quiero contestar.

CORO
¿Qué pasará...?
¿Quién pensara que a Rosaura
la había de querer Juan...?

ROSAURA
¡Dadle valor,
Virgen mía en este instante
en que lucha por mi amor...!

GUSTAVO
Guarda, indiano, tu riqueza,
guarda, indiano, tu tesoro,
que el cariño de Rosaura
no se compra con el oro.
De su amor yo soy el dueño,
lo conquisté,
y al que arrebatarlo quiera,
le mataré.

JUAN
No me asustan amenazas,
nada temo a tus rigores,
si al final ha de ser mío
el amor de mis amores.
De su amor he de ser dueño,
lo lograré,
y el cariño que atesoro
defenderé.

ADRIANA
No pensara tal ultraje
a mi cariño sincero.
¡Yo maldigo de los hombres,
yo maldigo del dinero...!
Su pasión no ha de lograrla,
lo impediré,
y antes de que consintiera
la mataré.

ROSAURA
Guarda, indiano, tu riqueza,
guarda, indiano, tu tesoro,
que el cariño de mi alma
no se compra con el oro.
De su amor la fiel esclava
nunca seré,
y, antes de que me rindiera,
me mataré.

CORO, TRIQUET y CLARIVAN
¡Guarda, indiano, tu riqueza,
guarda, indiano, tu tesoro,
que el cariño de Rosaura
no se compra con el oro.
De su amor la fiel esclava
nunca será,
y el cariño que atesora
defenderá.

TODOS
Si importa
que el mozo fuerte vuelva viejo…

JUAN
Alegre
mi corazón salta en el pecho...

TODOS
Fue vana
tu lucha por lograr el oro…

JUAN
Para esto
quise ser rico y poderoso.
No importa
si al cabo todo he de lograr.

TODOS
El amor que en vano sueñas
no has de conseguir jamás...

(Rosaura cae desmayada en brazos de Nita y de Emma)

TODOS
(Acercándose a ella,)
¡Rosaura…!

JUAN
(Va a acercarse también a ella; pero Adriana se interpone)
¡Rosaura…!

ADRIANA
¡Atrás, atrás...!
¡Todos que se acerquen;
pero tú, jamás...!

JUAN
¡No importa,
si su cariño he de lograr!

TODOS
No esperes ese cariño conquistar.

(Renata y Camilo empujan a Juan, procurando que se marche de allí. Gustavo, que está al lado de Rosaura, amenaza a Juan, con el puño en alto. Leontina le hace señas de inteligencia a Juan. Fuerte en la orquesta y Telón)


FIN DEL ACTO SEGUNDO


ACTO TERCERO


CUADRO CUARTO

Decoración a segundo término. Sala blanca en casa de Adriana. A foro derecha una puerta, a foro centro ventana y a foro izquierda ancha chimenea en que arden varios leños. En las laterales, dos puertas, ambas con cortinas. En primer término derecha una mesa rodeada de algunas sillas. Es de noche. La escena está bien alumbrada por un velón de varias luces, colocado sobre la mesa.

(Al levantarse el telón están en escena: Juan, Leontina y Rosaura, sentados alrededor de la mesa, y el Coro General de Aldeanos ante ellos. Nita y Emma sirven vino a hombres y a mujeres. Renata y Camilo están sentados en sendas sillas ante la chimenea, tristes y cariacontecidos. Rosaura da señales de gran abatimiento)

(Música)

CORO
¡Vivan los novios, que enamorados
sus dulces sueños realizarán...!
¡Viva Rosaura, gentil y bella,
que pronto esposa será de Juan...!

(Oyense unos golpes, dados en la puerta del foro)

ROSAURA
(Con sobresalto)
¿Llamaron...?

(Emma y Nita miran por la ventana)

JUAN
(A Nita)
¿Quién es...?

NITA y EMMA
Los pescadores su regalo
vienen a traer...

(Abre Nita la puerta. Tras ella aparecen los Pescadores)

CORO
Pasad, venid;
si buscáis a la moza más bella,
la tenéis aquí. (Señalando a Rosaura)

(Los pescadores avanzan hasta colocarse frente a Rosaura)

PESCADORES
Rendidamente,
humildemente,
mi pobre ofrenda vengo a traer.
Sé tú indulgente,
sé complaciente,
coge el regalo, linda mujer.

ROSAURA
Gracias os doy.

PESCADORES
Niña gentil,
por tú hermosura singular,
digna eres tú
de ricas joyas ostentar.
Comprendo yo
que tu galán muera por ti;
joya eres tú
y como tú ninguna vi.

Dale ya tu amor,
mujer,
que rendido está
por ti.
Reclama en su ardor
placer:
que feliz te hará
lo vi.

CORO
Dale ya tu amor,
mujer...
etc.

PESCADORES
Tesoros mil
con que poderte regalar
quisiera yo ,
hoy a tus plantas arrojar.
Recibe tú
al ver logrado ya tu amor,
la ofrenda fiel
de la amistad del pescador.
Dale ya tu amor,
mujer...
etc.

(Desfilan ante Rosaura, entregándola dos regalos que la han traído)

ROSAURA
Gracias, pescador
galán,
por lo que me traes
aquí.
Yo sabré apreciar
tu don.

TODOS
Qué feliz te hará
lo vi.

(Hacen mutis los pescadores por la puerta del foro)

(Hablado)

JUAN
Gracias, amigos, gracias... Y ya lo sabéis todos... Mañana, a las nueve, en la Iglesia. Supongo que no faltará nadie a la boda de Rosaura y de Juan.

ALDEANO 1º
Nadie faltará. Y ahora en marcha, compañeros, que es ya tarde...

JUAN
Id con Dios...

ALDEANO 1º
¡Vivan los novios...!

CORO
¡Vivan...!

(Vanse por la puerta del foro el Coro, los Pescadores, Nita y Emma. Música en su mutis. Quedan, pues, solos en escena Rosaura, Leontina, Juan, Renata y Camilo)

RENATA
(Suspirando tristemente) ¡Ay…!

CAMILO
(Idem) ¡Ay...!

JUAN
(Molesto) ¿Queréis hacerme el favor de no suspirar más, que me estáis poniendo nervioso...? ¿A qué vienen esos ayes...?

CAMILO
(Muy humildemente) Los interpretas mal, hermano. Son de satisfacción al verle tan contento. ¿No es verdad, Renata...?

RENATA
Cierto. (Cambiando la expresión del suspiro y dándolo con gran alegría) ¡Ay...! (A Juan) ¿Lo ves...?

CAMILO
(Idem) ¡Ay...! (Bajo a Renata) ¡No hay remedio, Renata...! Pocas horas faltan para que se nos case...

RENATA
¡Y tan pocas...! ¡Todo se ha perdido…!

CAMILO
¡Adiós, herencia...!

RENATA
¡Adiós, lujo nuestro...! ¡Y yo que pensaba haberme hecho para este invierno un salto de cama de encajes...!

CAMILO
Tendrás que saltar de la cama sin encajes...

RENATA
(Con rabia) ¡Y todo por esa mujer, por esa coquetuela! ¡La aborrezco, la odio...!

CAMILO
¡Silencio, que miran...!

RENATA
(Levantándose y yendo muy cariñosamente hacia Rosaura) ¡Pero qué guapa estás, hija mía...! ¡Cuánto te quiero! ¡Déjame que te de un beso...! (La da dos sonoros besos en las mejillas. Rosaura se deja besar) Así. (Vuelve al lado de su marido, y al pasar por frente a Juan le hace un mimo) ¡Adiós, cuñadito...! (Se sienta frente a su marido y le dice): ¡Quién sabe si estando a bien con ellos conseguiremos algo…!

CAMILO
¡Quién sabe...!

JUAN
¿Por qué estás triste, Rosaura...?

ROSAURA
No estoy triste.

JUAN
En vano tratas de disimularlo. Aún no me quieres, ya lo sé; pero yo estoy seguro de que me querrás. Por eso no vacilo en hacerte mi mujer.

ROSAURA
Sí, ya le querré, ya le querré... (Se dirige, hacia la lateral derecha)

JUAN
No te vayas... Espera...

ROSAURA
Voy con mi madre...

JUAN
(Contrariado) Anda con Dios, mujer, anda con Dios...

(Vase Rosaura por la lateral derecha)

¿Llegará a quererme...?

LEONTINA
(Siempre persuasiva) Te querrá. Lo principal ya lo he logrado, que era evitar que Adriana contase a su hija el amor que hubo entre vosotros. Si ella hubiera hablado... Entonces...

JUAN
¿Creéis...?

LEONTINA
Pero Adriana no hablará. Estoy segura. Ni siquiera irá mañana a la boda. La ha dolido mucho el desengaño. Después, te marchas con Rosaura de la aldea, y asunto concluido. Ya ves, hasta Gustavo ha decidido huir a lejanas tierras, y al amanecer embarcará. Todo se presenta bien... (Levantándose) En fin, hijo, quédate con Dios, que es ya tarde para mí... (A Renata y Camilo) Adiós...

RENATA
Adiós...

CAMILO
Que descanséis...

JUAN
Hasta mañana, pues. Yo me quedo para despedirme de Rosaura.

LEONTINA
Haz lo que gustes. (Se dirige hacia la lateral derecha, cruzándose al salir con Triquet y  Clariván, que entran en escena) Adiós, señores...

TRIQUET
Adiós...

CLARIVAN
(Muy amablemente) Que durmáis bien. (Vase Leontina) ¡Así sueñes que se te llevan los demonios, y, cuando te despiertes, sea verdad...!

JUAN
Ah, ¿estabas ahí...?

CLARIVAN
Sí. Estábamos ahí dentro.

JUAN
¿Solos...?

CLARIVAN
No. Estábamos con ella.

JUAN
¿Con Rosaura...?

CLARIVAN
No. Al decir ella, he querido decir Adriana. La costumbre, chico. Cuando antes, hablando contigo, decíamos ella, ya sabías tú a quién nos referíamos.

JUAN
(Deseando desviar la conversación) ¿Y qué...? ¿Os vais ya...?

CLARIVAN
Sí. Ya nos marchamos... (Tendiéndole la mano) Con que hasta la vista... y que seas muy feliz en tu matrimonio.

JUAN
(Sorprendido) ¿Cómo es eso...? ¿Es que no vais a ir a la boda...?

CLARIVAN
(Con firmeza) No.

TRIQUET
Y si como nosotros pensaran todos en la aldea, no iría nadie.

CLARIVAN
Huelga general de invitados. Una cosa que no se ha visto nunca.

JUAN
(Desconcertado) No me explico vuestra actitud...

CLARIVAN
Es que a nosotros nos duele tu infamia.

JUAN
¿Infamia...?

CLARIVAN
¿Qué es si no tu boda con Rosaura,..?

JUAN
(Sin atreverse a levantar los ojos del suelo) Ella me quiere.

CLARIVAN
Mentira.

CAMILO
(Que se ha levantado momentos antes y que se acerca con Renata a Clariván y a Triquet) ¡Duro, duro...! (Dice esto animando a Clariván a que prosiga en el mismo tono: pero en voz baja para que Juan no le oiga)

CLARIVAN
(En voz alta, a Camilo) Calla tú.

JUAN
Si no me quisiera, ¿había de consentir en casarse conmigo...?

CLARIVAN
¿Y por Qué se casa...? Obligada por la necesidad. ¿Crees que no lo sabe toda la aldea...? Compraste todos los créditos de esta pobre gente, y viniste a cobrarlos, amenazando a Rosaura con la miseria si no consentía en casarse contigo. No valieron ni súplicas ni lágrimas... ¡Y luego, unos consejos de la abuela a la meta...!

JUAN
Callad...

TRIQUET
Bien supisteis hacerlo todo a espaldas de Adriana. A estas horas, cree la infeliz que su hija te quiere, y, por eso, se resigna.

JUAN
Decís que sois mis mejores amigos, y nadie me ha dicho lo que vosotros...

TRIQUET
Por eso. Porque somos tus mejores amigos.

CLARIVAN
Los otros lo dicen por detrás. Ya no te llama nadie en la aldea Juan el Indiano. Todos te llaman ahora el Gavilán.

JUAN
¿El gavilán...? ¿Por qué...?

TRIQUET
Porque, como los gavilanes, te has dado buena maña para cazar a la paloma.

CLARIVAN
Bajo la ventana de Adriana entonaban la otra noche unos mozos esa copla que por acá se canta:
Palomita, palomita,
cuidado con tu pichón ...

TRIQUET
Mira que rondando el nido está el gavilán traidor.

CLARIVAN
(Por Renata y Camilo) Estos lo oyeron.

RENATA
(Aparentando sorpresa) ¿Nosotros...?

TRIQUET
(Con energía) Vosotros, sí. ¿Vais a negarlo?

CAMILO
Oiría, sí que la oímos...

RENATA
(A Juan) ¡Pero no creímos que se referían a ti...!

CLARIVAN
(Indignado) ¡Hipócritas...!

RENATA
(Con dignidad) ¡Señor Clariván... (Bajo y suplicante) Seguid, seguid así...

CLARIVAN
Rosaura no te quiere, no te querrá nunca...

JUAN
(Con energía) ¡Basta. .! (Se acerca a la puerta de ¡a lateral derecha y dice con decisión): ¡Hasta mañana, Rosaura, hasta mañana...! (Con amargura) ¡No me quiere...! ¡No me querrá nunca...! (Se encamina hacia la puerta del foro. Los otros personajes van a seguirle; pero él le contiene con un enérgico ademán) ¡Dejadme...! ¡Yo bien sé lo que tengo que hacer...! (Con amargo dolor) ¡El gavilán, el gavilán...! (Vase por la puerta del foro)

RENATA
(Yendo tras él, lo mismo que Camilo) Escucha, Juan...

CAMILO
Atiende, hermano... (Vanse Renata y Camilo por la puerta del foro)

CLARIVAN
Señor Triquet...

TRIQUET
Señor Clariván...

CLARIVAN
(Extendiendo la mano en actitud de juramento) ¿No iréis a la Iglesia...?

TRIQUET
(Idem) No iremos.

CLARIVAN
¡Así me gusta...! Sois todo un hombre. Sois más que un hombre: sois un sargento de Gendarmes.

TRIQUET
No le acompañaremos a la Iglesia, de ninguna manera...

CLARIVAN
Iremos luego al convite, porque eso ya es otra cosa...

TRIQUET
Claro que sí. (Se cogen los dos del brazo y hacen mutis por la puerta del foro. Queda la escena sola un momento. En seguida, sale, por la puerta de la lateral de la derecha, Rosaura, y se dirige hacia la puerta del foro. La cierra, y luego, acercándose otra vez a la puerta de la derecha, llama a Adriana) Madre, madre... Ya puedes salir... Ya se han ido todos... (Por el indicado sitio sale Adriana)

ADRIANA
Gracias a Dios... (Se sienta) Ven aquí, Rosaura... Siéntate a mi lado y escucha bien lo que voy a decirte.

ROSAURA
(Sentándose junto a ella) Ya te oigo.

ADRIANA
Contra mi voluntad te casas... (Rosaura baja la vista) Bien sabe Dios que he hecho cuanto he podido por impedir esta boda, sólo te lo juro, por lo más sagrado, sólo porque creo que tú no quieres a ese hombre...

ROSAURA
Madre...

ADRIANA
(Interrumpiéndola) Calla... No me lo digas tú, porque para mí sería horrible escuchar de tus labios que vas a casarte con él sin quererle... (A un gesto de Rosaura) Pero no me digas tampoco que le quieres... ¡No me lo digas, hija, no me lo digas...!

ROSAURA
Madre, madre...

ADRIANA
Te sacrificas para que no nos veamos en la miseria... Mal hecho, Rosaura, mal hecho... En fin, pocas horas faltan para que te separes de mí... (Exaltándose según va hablando) Sigue siendo tan buena como has sido hasta ahora... Piensa que tenéis que vivir el uno para el otro... Y hazle muy feliz... ¡aunque él no merece ser feliz nunca...! (Dice esto con profundo odio, y se levanta rápida. Rosaura se levanta también y va hacia ella…)

ROSAURA
¡Madre...!

ADRIANA
(Con vehemencia) ¡Nunca, nunca...!

(Música)

ADRIANA
(Con exaltación)
¡No merece ser feliz
quien de un modo tan traidor
me ha engañado
y ha jugado
con el más rendido amor...?

ROSAURA
¡Madre mía...!
¡Qué agonía...!

ADRIANA
¡Mi esperanza y mi alegría
hoy se truecan en dolor...!
Yo le adoraba
y loca en él pensaba,
que en su cariño
cifraba mi ilusión.
El me ha engañado,
como se engaña a un niño,
me ha despreciado
con ciega obstinación.

¡Y eres tú quien me roba la dicha,
y eres tú quien me roba su amor...!

ROSAURA
¡Madre mía, no llores, escucha...!

ADRIANA
(Con desaliento)
¡Para siempre murió mi ilusión...!
Yo le esperaba,
su vuelta yo aguardaba,
y al fin un día
cerca de mí le vi.
Le vi a mi lado
y loca me creía
que enamorado
volvía junto a mí.

¡Todo fue por mi mal, dulce sueño,
que el infame jugó con mi amor...!

ROSAURA
(Arrodillándose ante ella)
¡Madre mía, perdón yo te pido...!

ADRIANA
Sí, hija mía... Te doy mi perdón.

(Levanta a Rosaura)

Como amante esposa,
has de procurar
que tu esposo encuentre
la felicidad...

(Con odio)

¡Aunque él no merezca
ser feliz jamás...!
Adiós, hija mía...

ROSAURA
Madre mía, adiós...
Tu perdón imploro...

ADRIANA
(Abrazándola con vehemencia)
¡Te doy mi perdón...!

(Hace mutis Adriana apresuradamente por la puerta do la lateral izquierda. Fuerte en la orquesta. Rosaura cae de bruces sobre la mesa, llorando a lágrima viva. A poco óyese a Gustavo que canta dentro, tras de la ventana)

GUSTAVO
(Dentro)
Flor roja
como los labios de mi zagala;
flor bella,
que yo he cortado para mi amada.
Flor mía,
dile a mi amada que mis pasiones,
de fijo
no se marchitan, como estas flores.

(Al escuchar la voz de Gustavo, Rosaura se levanta temblorosa. Mira a un lado y a otro con temor, y cierra las dos puertas de las laterales, sigilosamente, procurando hacer el menor ruido posible. Luego apaga el velón. La escena queda solamente alumbrada por el resplandor de las llamas del hogar. Abre Rosaura la ventana y aparece tras ella Gustavo. Luz de luna clarísima)

ROSAURA
¡Gustavo…!

GUSTAVO
¡Rosaura…!

OBSCURO TOTAL EN TODO EL TEATRO

(Mientras, a obscuras completamente, se verifica la mutación, óyese la siguiente copla, cantada por el Coro de Aldeanos)

Palomita, palomita,
cuidado con el pichón;
mira que rondando el nido
está el gavilán ladrón)


CUADRO QUINTO

La misma decoración del acto segundo. Noche clara y despejada. Poco a poco va amaneciendo.

(Al volver a encenderse la batería, aparecen Gustavo al pie de la ventana, y Rosaura tras ella. Continúa sin interrupción la Música todo el cuadro)

ROSAURA.
Gustavo…

GUSTAVO
Rosaura bella...
¡Ya no digo mi Rosaura,
que de Juan a ser la esposa
vas mañana...!

ROSAURA
(Con desaliento)
¡Voy mañana...!

GUSTAVO
Nadie puede sorprendemos,
la calle está solitaria,
sal Rosaura al lado mío,
cierra, niña, tu ventana...

ROSAURA
(Con débil resistencia)
Eso nunca... Si vinieran...

GUSTAVO
Nadie viene...

ROSAURA
(Suplicante) ¡Por favor...!

GUSTAVO
Lo pido por el recuerdo
que tengas de nuestro amor.

(Rosaura se retira de la ventana y sale inmediatamente por la puerta, dejándola abierta)
Rosaura...

ROSAURA
(Bajando la vista)
¡Calla...!

GUSTAVO
¡No temas, no,
que a hablarte venga
de nuestro amor...!
¡No...!

(Acercándose a ella)

Bien sé
que nada valgo para. ti.
Pensé
que tú serías para mí.
Valor
intento en vano demostrar;
tu amor
no podré nunca conquistar.

ROSAURA
Bien sé
que poco valgo para ti.
Pensé
que tú serías para mí.
Valor
intento en vano demostrar;
tu amor
no podré nunca realizar.

GUSTAVO
Por dinero me lo quitan,
por dinero te perdí,
yo maldigo ese momento
en que necio te creí.

(Suplicante)

Huye, mi tesoro;
ven, que yo te adoro,
y a lejanas tierras
yo te he de llevar.
Yo te haré mi esposa,
yo te haré dichosa.
de nuestro cariño
vamos a gozar.

ROSAURA
(Rendida ya)
Si, desprecio el oro
porque yo te adoro,
y a lejanas tierras
vamos a marchar.
Tú me harás dichosa,
yo seré tu amante esposa
y tu amor me ha de salvar.

LOS DOS
Sufrir
tus sentimientos yo podré.
Vivir
contigo siempre lograré.
Verás
cómo te adoro con pasión;
serás
el dueño / la dueña
de mi corazón.

(Hablado sobre la música)

GUSTAVO
Ven... Mi cariño sabrá ampararte... Huyamos...

(Por la puerta de su casa sale Adriana)

ADRIANA
¡Rosaura...¡ ¡Hija...!

(Los dos enamorados quedan quietos. Se oye el canto de los Pescadores, con que comienza la obra, muy lejano, tan lejano que casi no se percibe el cantable. Llega como un leve murmullo la melodía)

ROSAURA
¡Madre...!

GUSTAVO
Huye conmigo... Será mi esposa... Y vos no lo impediréis, porque sabéis que la felicidad está sólo en el verdadero amor… A vos os casaron con un hombre a quien no queríais, y os casaron con él porque era rico, como ahora lo es Juan...

ADRIAN
(Con doloroso recuerdo) Gustavo...

GUSTAVO
Y a su lado no fuisteis dichosa porque recordábais siempre al otro...

ADRIANA
(Con profunda amargura) ¡Siempre, siempre...!

GUSTAVO
El mismo tormento le aguarda a Rosaura...

ADRIANA
(En súbito arranque de rebeldía) ¡No...! ¡Eso, no...! (Abraza a su hija con vehemencia) ¡Rosaura...¡Hija mía...! (Sale Juan por la primera izquierda y se detiene, observando el cuadro, con infinita tristeza) ¡Como tu madre, nunca...! (La arroja junto a Gustavo y le grita): ¡Llévatela...!

GUSTAVO
(Recogiendo a Rosaura en sus brazos y sorprendido) ¿Eh?

JUAN
(Avanzando hacia ellos y con suprema renunciación) Sí... ¡Llévatela...!

ADRIANA
¡Juan...!

JUAN
¡Llévatela!... Pero no así... Mañana, a la luz del día... Ante los ojos de todos... Haciéndola tu mujer... ¡Yo mismo la arrojaré en tus brazos!... (No puede continuar hablando. La emoción le domina y cae en el banco. Adriana se acerca a él cariñosamente, y lo mismo hacen Rosaura y Gustavo)
¡No importa
que por amor llore este viejo.
si sabe
sembrar el bien con su dinero.

TODOS
¡No importa
que por amor llore este viejo
si sabe
sembrar el bien con su dinero!


TELON RAPIDO



FIN DE LA ZARZUELA


Información obtenida en:
https://archive.org/details/losgavilaneszarz471guer

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