viernes, 9 de diciembre de 2016

El Diablo en el Poder


Título El Diablo en el Poder (2014)
Música Francisco Asenjo Barbieri
Letra Francisco Camprodón
Director José María Moreno
Categoría Zarzuela
País España
Escenas Acto I:
01.- Preludio - 1' 31"
02.- Coro de educandas y Romanza de Elisa "Vamos a correr" - 10' 41"
03.- Dúo del Conde de Montellano y Antonio de Ubilla "Mil gracias, mancebo" - 4' 58"
04.- Romanza de Antonio de Ubilla "En mi ausencia" - 4' 52"
05.- Dúo del Conde del Sauce y Antonio de Ubilla "Dicen que en sábado" - 6' 37"
06.- Final I acto. Conde del Sauce, Antonio de Ubilla. Coro de alguaciles "Los villanos que al ministro" - 4' 40"

Acto II:
07.- Preludio - 1' 04"
08.- Cuarteto. Elisa de Montellano, Enriqueta de Ubilla, Conde del Sauce y Antonio de Ubilla "¡Oh, qué talento!" - 7' 09"
09.- Dúo de la Princesa de los Ursinos y Antonio de Ubilla "La política es un juego" - 5' 44"
10.- Coro de la crisis y Conde del Sauce "Parece que hay crisis" - 2' 51"
11.- Final II acto. Todos "El Rey a Montellano" - 6' 46"

Acto III:
12.- Romanza de la Princesa de los Ursinos "Domar mi orgullo" - 6' 16"
13.- Cuarteto. Elisa de Montellano, Princesa de los Ursinos, Conde de Montellano y Antonio de Ubilla "Si alguna vez a solas" - 6' 05"
14.- Coro y Conde del Sauce "¿Serán ciertos los rumores?" - 2' 45"
15.- Coro final "Puede que siendo ministro el diablo" - 0' 52"
Reparto Elisa de Montellano - Ruth Iniesta
Enriqueta de Ubilla - Marifé Nogales
Conde de Sauce - Emilio Sánchez
Antonio de Ubilla - Josep Miquel Ramon
Conde de Montellano - Fernando Latorre
Princesa de los Ursinos - Elena de la Merced
Auvigni - Mattew Lorem Crawford
El Diablo - Emilio Gutierrez Caba
Orquesta Orquesta de la Comunidad de Madrid
Coro Coro del Teatro de la Zarzuela, Director Antonio Fauró
Sinopsis Acto I: Claustro de un convento. Elisa y su amiga Enriqueta esperan a sendos mozos que las cortejan. El Conde del Sauce muestra su intención de conjurar al Diablo para salir de la miseria. Entran el Conde de Montellano y Antonio de Ubilla. El primero, agradecido porque le ayudó a defenderse de unos espadachines, entrega a Antonio un anillo que le permitirá entrar en el Palacio del Buen Retiro, donde podrá medrar si es hábil.
Antonio se entrevista con su hermana Enriqueta, diciéndola que busca al Conde del Sauce para entregarle una herencia. Por la conversación, Enriqueta descubre que su hermano es el galán que ha enamorado a Elisa y corre a avisarla.
Elisa y Antonio sostienen un amoroso diálogo y cuando la muchacha se retira, Antonio ha de esconderse porque aparecen en el claustro la Princesa de los Ursinos y Auvigni. La Princesa está dispuesta a ayudar a Auvigni a obtener el permiso del padre de Elisa, utilizando unos documentos que le comprometen al padre de la muchacha.
Llega el Conde del Sauce que invoca al diablo. Antonio, al enterarse de que el Conde es la persona que busca, sale de su escondite haciéndose pasar por el Diablo y prometiendo al Conde toda clase de riquezas si le obedece. De pronto, aparecen unos alguaciles que confunden a la pareja con los atacantes de Conde de Montellano. Pero cuando van a detenerles, Antonio muestra la sortija y los alguaciles se retiran, pidiendo disculpas. El Conde del Sauce queda impresionado por el poder del Diablo.
Acto II: Palacio del Buen Retiro La Princesa de los Ursinos, haciendo referencia a los documentos que le comprometen, consigue el permiso de Montellano para casar a su hija con Auvigni que, gracias también a la influencia de la Princesa, será distinguido con un título aristocrático. Montellano comenta la osadía del joven que le ayudó a defenderse de unos maleantes, el cual pretende su apoyo para conseguir la mano de una joven distinguida cuya identidad no conoce.
Ocupa ahora la escena el Conde del Sauce, satisfecho por la herencia recibida. Regresa el Conde de Motellano, desesperado porque Elisa no quiere casarse con Auvignin. El Conde del Sauce, envalentonado por su relación con el Diablo, se ofrece como mediador a cambio de una embajada. Montellano se retira y aparece Ubilla, al que el del Sauce cuenta su acuerdo con Montellano, añadiendo que él se interesa por una muchacha llamada Enriqueta. Ubilla promete ayudarle y le dice que si llama a Elisa, vendrá acompañada de Enriqueta. Así ocurre, quedando el Conde asombrado. Enriqueta coquetea con el del Sauce y Elisa promete a Ubilla que sólo se casará con él.
Ubilla ha conseguido hacerse con los comprometedores papeles y exige a la Princesa de los Ursinos que deshaga el compromiso entre Elisa y Auvigni. La dama, sorprendida, le amenaza de muerte si se interpone en su camino, pero el muchacho no se arredra. Aparecen el Conde del Sauce, Montellano y Auvigni, convencidos de la inminente boda, pero la entrada de Elisa, es dejará perplejos: No está dispuesta a casarse y prefiere el claustro. Al salir Elisa, Ubilla declara su amor por ella, pero el padre de la muchacha, encolerizado, contesta que no aceptará nunca a una persona sin título.
Ubilla decide utilizar los papeles y convence al Conde del Sauce para que se acerque a la Princesa y le diga: “Yo tengo lo que buscáis”. Cuando éste lo hace, aprovechando el revuelo formado por el rumor de que ha estallado una crisis, la Princesa no cae en la trampa y descubre que quién de verdad tiene los papeles es Ubilla. Informa a Montellano y éste manda prender a Ubilla y al Conde del Sauce, por su insistencia en afirmar que Antonio es Lucifer. Sin embargo, es Ubilla quien entra en escena dando lectura a un pliego según el cual Montellano es destituido y desterrado. Ubilla aprovecha para susurrar a la Princesa que si él fuera detenido, el Rey conocería los documentos que la comprometen. La Princesa, advirtiendo su situación, da su brazo a U/billa y juntos, abandonan la sala ante la sorpresa de todos.
Acto III: La Princesa planea su venganza cuando entra Ubilla pidiendo su ayuda para ser nombrado ministro: en el momento en que cese, entregará los documentos comprometedores. La Princesa accede y promete su ayuda al Conde del Sauce en su pretensión al ministerio, aunque, al encontrarse con Enriqueta, ésta la dice que si acepta el puesto no se casará con él.
La Princesa habla ahora con Montellano al que explica su apoyo a Ubilla y que ha conseguido del Rey la promesa de casar a Elisa con el Marqués de Rivas, título que será adjudicado a Auvigní; de esta manera se vengará de Ubilla que sólo quiere un título con el que estar a la altura de la clase social de su amada. El Conde de Montellano, al saberlo, queda conmovido.
Entra Elisa triste, porque, aunque ha obtenido el perdón de su padre, el Rey la obliga a casarse con el marqués de Rivas. Ubilla comprende el deber filial de la joven y el Conde comienza a ver a Ubilla con buenos ojos, al advertir la nobleza del muchacho y, sobre todo, la devolución de los papeles a la Princesa. Montellano suplica a la de los Ursinos su ayuda y esta entra en la cámara real. Reaparece la Princesa con buenas noticias: el Rey ha nombrado ministro y marqués de Rivas a Ubilla. El Conde del Sauce será enviado a realizar estudios agrícolas a Pinto; el muchacho se sorprende al conocer que Enriqueta es hermana del Diablo. Pero no le importa: Si el Diablo va a casarse, él hará lo mismo, aunque se pregunta qué va a ser del país con el diablo en el poder.
Comentarios: Estrenada el 11 de diciembre de 1856, en el Teatro de la Zarzuela de Madrid.
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